POR LOS NIÑOS

          En cada niño hay un reverbero del niño de Belén. Cada niño reclama nuestro amor. Pensemos por tanto particularmente en aquellos niños a los que se les niega el amor de los padres.
          A los niños de la calle que no tienen el don de un hogar doméstico.
          A los niños que son utilizados brutalmente como soldados y convertidos en instrumentos de violencia, en lugar de poder ser portadores de reconciliación y de paz.
          A los niños heridos en lo más profundo del alma por medio de la industria de la pornografía y de todas las otras formas abominables de abuso.
          El Niño de Belén es un nuevo llamamiento que se nos dirige a hacer todo lo posible con el fin de que termine la tribulación de estos niños; a hacer todo lo posible para que la luz de Belén toque el corazón de los hombres.
          Solamente a través de la conversión de los corazones, solamente por un cambio en lo íntimo del hombre se puede superar la causa de todo este mal, se puede vencer el poder del maligno.
          Sólo si los hombres cambian, cambia el mundo y, para cambiar, los hombres necesitan la luz que viene de Dios, de esa luz que de modo tan inesperado ha entrado en nuestra noche.
          Este venir silencioso de la gloria de Dios continúa a través de los siglos. Donde hay fe, donde su palabra se anuncia y se escucha, Dios reúne a los hombres y se entrega a ellos en su Cuerpo, los transforma en su Cuerpo.
          Él "viene". Y, así, el corazón de los hombres se despierta. El canto nuevo de los ángeles se convierte en canto de los hombres que, a lo largo de los siglos y de manera siempre nueva, cantan la llegada de Dios como niño y se alegran desde lo más profundo de su ser. Y los árboles del bosque van hacia Él y exultan.
          Él ha venido y los árboles del bosque lo aclaman. Los árboles en las ciudades y en las casas deberían ser algo más que una costumbre festiva: ellos señalan a Aquél que es la razón de nuestra alegría, al Dios que viene, el Dios que por nosotros se ha hecho niño.
          El canto de alabanza, en lo más profundo, habla en fin de Aquél que es el árbol de la vida mismo reencontrado. En la fe en Él recibimos la vida.
          En el sacramento de la Eucaristía Él se nos da, da una vida que llega hasta la eternidad. En estos momentos nosotros nos sumamos al canto de alabanza de la creación, y nuestra alabanza es al mismo tiempo una plegaria:
          Sí, Señor, haz vernos algo del esplendor de tu gloria. Y da la paz en la tierra. Haznos hombres y mujeres de tu paz. Amén.
                    

                      reverbero:  resplandor, luz fuerte.
                       pornografía:  desnudos humanos y cuentos,  groseros y abusivos.
                       exultan:   se alegran mucho.



                                                  Comentario.

          Siempre hemos dicho que los niños son el futuro, un futuro bueno y mejor, ya sea de la Iglesia o de la sociedad. Sin embargo, en muchos casos no se les toma en cuenta para tal destino. No se les va preparando para ese futuro que esperamos sea mejor que nuestro presente.
          Ante tal verdad debemos pensar cómo preparar a nuestros niños y niñas; verlos como regalos de Dios que  nos los entrega para formarlos como sus hijos e hijas, capaces de relacionarse con Él y seguir el camino que a todos se nos ha encomendado recorrer, es decir cambiar nuestro mundo para que Dios sea el que reine.
          Ante todo es necesario guiarlos con amor, porque Dios es Amor.
          Pero para ello es necesaria nuestra conversión a ese Amor, para recibirlo intensamente y conducirnos con amor en nuestra relación con nuestros hermanos, sobre todo con nuestros niños y niñas, según ese amor.
          Con amor podemos transformar el mundo, no hay otra manera. Nos damos cuenta que en nuestro ambiente existen el odio, el rencor, el desprecio que son los formadores de nuestra indiferencia para hacer el bien, no nos importa a quien o qué se elimina o se destruye, ya sea  la vida de los seres humanos antes de nacer o la vida de aquellos que, al final de su vida los juzgamos inútiles, molestos e inservibles, justificando nuestras acciones de diferentes maneras, todas egoístas.
          Nuestros niños se van dando cuenta de ello, ya sea en su ambiente donde viven o en las escuelas o en la televisión o el radio o los periódicos y revistas.
          Si no nos preocupamos de eso y no los prevenimos, con amor, ellos pronto destruirán su inocencia, es decir su relación con Dios con la que llegaron al mundo, y nuestro futuro seguirá su camino por sendero falso y dejarán de ser una promesa.
          Tenemos el ejemplo de San José y de la Virgen María, los padres de Jesús de Nazaret. Ellos cuidaron a ese Niño, que verdaderamente fue y es nuestro futuro, no solo en nuestros años de vida material, sino el gran futuro de nuestra vida eterna.
          Pero José y María supieron cuidar con amor a ese niño, su hijo. Le enseñaron las virtudes y una vida de fuerte relación con Dios, de tal manera que aún siendo niño ya podía hablar de Dios con pasión, decisión y firmeza. ¡Qué quisiéramos de nuestros hijos!
          Pero no olvidemos que José y María eran seres humanos normales; eso sí, que vivían una vida santa, con las mismas dificultades y sufrimientos como cualquiera de nosotros podríamos vivirla.
          Pero eran fuertes y firmes en su amor a Dios y eso le transmitieron a su hijo y así este hijo ya joven fue quien era y tuvo que ser: el Hijo de Dios, nuestro Redentor.
          Nosotros no sabemos cuál es futuro personal de cada uno de nuestros hijos; pero debemos pensar un su futuro con una relación muy fuerte con Dios, de tal manera que le podemos dar gracias a  Dios por la confianza que tuvo en nosotros de formar a sus hijos, nuestros hijos e hijas, según su voluntad.
          No tengamos miedo ni nos desanimemos; no pensemos que es una empresa difícil formar en la santidad a esos pequeños seres humanos que, sin que lo digan, esperan en nosotros con ansiedad para que les indiquemos el camino de Dios,
          Para ello vayamos también nosotros a Dios, mantengamos un vida digna ante Él para que nos podamos acercar y suplicarle que nos fortalezca y nos de sabiduría para saber guiar a nuestros pequeños tal como Él lo desea.
          ¿Queremos un mundo mejor? En nuestro trabajo para dirigir a nuestros niños y niñas estará el resultado.
          ¿Cómo lo queremos? de nosotros depende. San José y la Virgen María, prácticamente sin saberlo, prepararon a Dios como niño.          
          Así como vemos con ternura la imagen de Dios Niño, así veamos a nuestros niños y niñas... y serán igualmente grandes y valiosos ante los ojos del Señor.

          

Breve del Soberano Pontífice  SAN PIO X
 
          Para perpetua memoria.
          Nada es más grato a nuestro corazón, como el que se vigorice el espíritu de los fieles por el ejercicio de actos de amor y obsequio a la Divina Eucaristía, de donde brota la caridad de Cristo como de su misma fuente y procede con abundancia el alimento que da vida al espíritu.
          Así pues, con gran alegría hemos recibido la noticia de que la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento, establecida en la ciudad de México, en la Iglesia Nacional de San Felipe de Jesús, llamada vulgarmente "Templo Expiatorio" ha producido tan abundantes frutos, por el celo de mis hijos, los Operarios Diocesanos, que este piadoso ejercicio ya se practica en muchas poblaciones de la nación mexicana, habiéndose erigido en todas ellas otras cofradías con el mismo nombre y fin.
          Ahora bien, estando la antes dicha  Cofradía de la Ciudad de México debidamente agregada a la Archicofradía Romana desde el día 5 de mayo de 1904, y siendo muy difícil, consideradas las particulares circunstancias de aquella República, recurrir a Roma para que las demás Cofradías que se erijan posteriormente gocen de semejante agregación, absolutamente necesaria para ganar las indulgencias, nuestro amado hijo, el Rector de la misma Iglesia Nacional, muy encarecidamente suplicó a Nos que la Cofradía de la misma Iglesia fuese elevada a Archicofradía, con facultad de poder agregarse a ella otras Cofradías.
          Nos, aceptadas las letras de recomendación del Venerable Hermano, Arzobispo de México, corroboradas con la anuencia de Nuestro Delegado de esta Santa Sede Apostólica en aquella República, movidos por el gran deseo de fomentar la piedad, en cuanto nos sea posible, hacia la Divina Eucaristía, con gusto atendimos las preces del laudable Rector.
          Así es que, por las presentes letras, con Nuestra Autoridad Apostólica, erigimos, elevamos y constituimos en Archicofradía a la Cofradía de la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento establecida canónicamente en la Iglesia Nacional de San Felipe de Jesús de México, y la adornamos de los privilegios y gracias de que goza esta Archicofradía Romana. Además, con Nuestra misma Autoridad, por las presentes concedemos a los Directores y Subdirectores y sus sucesores, de esta Archicofradía erigida por Nos, que tengan facultad para agregar a la suya otras cofradías del mismo nombre y estatutos que existan en la actualidad, y se erijan en adelante, dentro de los límites de la Nación Mexicana; guardadas las formas de la Constitución del Papa Clemente VII, nuestro predecesor de feliz memoria y otras ordenaciones apostólicas publicadas después, y a la vez puedan concederles todas y cada una de las indulgencias y absolución de pecados y dispensas de penitencias concedidas por la Santa Sede Apostólica a la misma Archicofradía, con tal de que sean de las que puedan concederse.
          Asimismo, queremos y mandamos en estas Nuestras Letras, se tengan como aprobadas y establecidas y así en lo sucesivo; y declaramos nula y de ningún valor cualquier autoridad, no obstante las constituciones y ordenaciones apostólicas, aún las dignas de especial mención y estimación y otras cualesquiera que establezcan lo contrario.

          Dado en Roma junto a San Pedro, bajo el anillo del Pescador, el día 29 de junio de 1913, décimo de Nuestro Pontificado.

R. Card. Merry del Val.
Srio. de Estado







ESTATUTOS
DE LA
ADORACIÓN NOCTURNA
MEXICANA
DEL
SANTÍSIMO SACRAMENTO

(Con comentarios)


CAPITULO I

                    DE LA OBRA

Art. 1.-          
          
          Esta Institución, fundada en México el 28 de enero  y se inauguró el 4 de febrero de 1900 como Cofradía radicada en el Templo de San Felipe de Jesús de la ciudad de México, fue agregada canónicamente a la Venerable Archicofradía de la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento, de Roma, el 5 de mayo de 1904 y elevada y constituida como Archicofradía  con facultades a su Consejo Nacional para agregarse a otras cofradías del mismo nombre y estatutos el 29 de junio de 1913, por el Papa San Pío X. Tiene por objeto hacer guardia y oración durante las horas de la noche a Cristo Nuestro Señor Sacramentado, en reparación y desagravio de los ultrajes que le prodiga la humanidad y su ley suprema es la caridad y el amor mutuo entre todos los hermanos. Es una asociación católica sujeta en todo a la autoridad de la Jerarquía Eclesiástica y de carácter puramente piadoso que consiste, como su nombre lo indica, en adorar de noche a Jesús Sacramentado; no es ni más ni menos que esto, no tiene otros fines ni debe hacer otra cosa que adorar de noche al Santísimo Sacramento del Altar.
          Su Órgano Oficial único es: "La Semilla Eucarística" editada mensualmente por el Consejo Nacional.


                              Comentario

                    La primera parte de este artículo habla de la fundación de la Adoración Nocturna Mexicana, en aquel entonces "Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento". Su fundación fue el 28 de enero y su inauguración a la siguiente semana , el 4 de febrero de 1900. Siempre decimos que su fundación fue el 4 de febrero, pero no olvidemos que la primera etapa de la existencia de una sección es su fundación y la segunda, su existencia legal y pública, es su  inauguración  que es  donde se hace el recibimiento y la consagración de los  adoradores, (imposición de distintivos), con el ceremonial indicado en nuestro Ritual.
          Su agregación a la Archicofradía Romana, para gozar de las mismas indulgencias y privilegios, se realizó el  5 de mayo de 1904.
                    Con el fin de que las nuevas secciones que se erigieran posteriormente pudieran gozar de los beneficios, privilegios e indulgencias concedidas por la Santa Sede a la Sección de San Felipe de Jesús de la ciudad de México, ésta fue elevada y constituida como Archicofradía, con facultades a su Consejo Nacional para recibir a las nuevas secciones hermanas, el 29 de junio de 1913, tal como se establece por el "Breve de Su Santidad San Pío X"
                    La segunda parte habla del objetivo fundamental de la Adoración Nocturna. El adorador se consagra para ser un hombre o mujer de oración para suplicar la caridad divina en bien de sus hermanos, a nivel universal, particularmente de aquellos que fomentan y realizan el mal y rompen su relación con Dios cometiendo el pecado. Esta condición hace del adorador nocturno, hombre o mujer, un intercesor, entresacado por Dios mismo de su Pueblo Santo para que como miembro de la Iglesia, con la Iglesia y en la Iglesia suplique el perdón que todos necesitamos pero más aún aquellos que están alejados del Señor.
                    Una característica fundamental es nuestra sujeción u obediencia absoluta a la Jerarquía Eclesiástica, es decir al Papa, a los Obispos y a los Presbíteros, siendo estos últimos los que nos acompañan como Directores Espirituales en nuestras secciones.
                    Con respecto al carácter piadoso de nuestra obra de oración frente a Nuestro Señor Sacramentado,  el artículo establece una frase de apariencia absoluta: "no es ni más ni menos que esto...".
                    Esta frase no debe tomarse como algo que limita nuestra actividad de cristianos, hombres y mujeres de Iglesia, discípulos y misioneros del Señor que nos ha llamado. Con esta indicación debemos entender que, específicamente como adoradores, nuestra actividad es solamente la oración frente al Señor en la Eucaristía y que no debemos usar el nombre honorable de la Adoración Nocturna para actividades diferentes de su objetivo. Esta parte de este artículo hizo que la Adoración Nocturna no participara como defensora de la Iglesia en los años de la persecución religiosa y, sin embargo muchos adoradores fueron "cristeros", pero por decisión propia, sin manifestar explícitamente su pertenencia a la Adoración Nocturna. A lo largo de la exposición de los artículos de nuestros Estatutos, encontraremos otras indicaciones que dan mayor luz a estas explicaciones.
                    Por otra parte el adorador ha sido llamado por el Señor de manera similar a como hace dos mil años llamó a los apóstoles: no los llamó para  que lo contemplaran simplemente  sino para prepararlos y enviarlos al mundo en su nombre, los llamó para construir una relación de amor entre Dios y nosotros.
                    Esta relación de amor se construye ahora, en este camino de la Adoración Nocturna, con la oración ante Nuestro Señor Sacramentado, con humildad,  y con la mente y el corazón abiertos,  dispuestos a escuchar las indicaciones del Señor,  y se construye para los mismos fines: el envío de nosotros para realizar la transformación del mundo, ordenando y dirigiendo todas las cosas creadas hacia Dios, particularmente a hombres y mujeres para que descubran  que Dios es Amor, actividad realizada con nuestro testimonio de vida, como dice el artículo, con "el amor mutuo entre todos los hermanos" como ley suprema.
          La Adoración Nocturna Mexicana cuenta con su órgano oficial de información, la revista mensual que se llama "Semilla Eucarística". Todos los adoradores deben contar con esta revista donde se da información concerniente a la vida de la Adoración Nocturna en nuestro país y se procura fortalecer la espiritualidad del adorador. Todos los dirigentes de las secciones están obligados a promover y difundir la Semilla Eucarística, aún entre quienes no son adoradores.
          


Art.2.-                     
                    La Adoración Nocturna Mexicana, con el fin ya expresado, se forma o compone de las Cofradías, sin número limitado, establecidas o por establecerse  en lo futuro en todas las parroquias de cada una de las poblaciones del territorio nacional. Se designa a cada una con el nombre de "Sección", porque  forman parte del todo, que se denomina "Adoración Nocturna Mexicana" ; pero cada Sección es una verdadera Cofradía Parroquial que consta de Turnos y éstos de adoradores.
                    La "Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento" es una en todo el mundo, su Archicofradía Matriz o sea la Prima Primaria está en Roma. En México es una institución nacional, una sola familia, un solo cuerpo, que ostenta en estos caracteres su principal belleza; todos los  miembros que forman parte de esta familia, desean la unidad de aspiraciones, de práctica, de lenguaje, de vida, de todo. Estas santas aspiraciones están expresadas en los lemas de la propia Bandera: "Sacramentum pietatis. Signum unitatis. Vínculum caritatis"; Sacramento de piedad, Signo de unidad, Vínculo de caridad. Por eso los adoradores nocturnos solo deben tener un ideal: Cristo Sacramentado; una ley: los estatutos; un uniforme: el distintivo nacional; una Bandera: la que juramos al ser recibidos en la Archicofradía de la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento.


                              Comentario

                    El artículo expresa el deseo de que en cada Parroquia de nuestro país se establezca la Adoración Nocturna.
                    "Cofradía" es un grupo formado por "cofrades", palabra que quiere  decir hermanos. Esta palabra se usa para significar solidaridad, unidad, compañerismo, apoyo mutuo, que son características de los hermanos que  se unen para llevar a cabo un proyecto, que en nuestro caso es religioso.
                    A pesar de que el nombre de Cofradía es correcto, los adoradores debemos llamarlas "Secciones" como se indica en el artículo, para mostrar más claramente y con mayor énfasis nuestra pertenencia a un todo que es la gran familia de la Adoración Nocturna Mexicana  y no de otra  manera.
                    De aquí sale la expresión "hermanos" que es la forma en que nos señalamos unos a los otros en nuestra relación como adoradores, palabra que debemos darle el honor que merece porque, finalmente somos hijos de un mismo Padre que es Dios.
                    La segunda parte del artículo expresa la unidad de la Adoración Nocturna en todo el mundo, cuyos fines y objetivos son los mismos; En diversos países en el mundo existe la Adoración Nocturna y sus fines y objetivos son los mismos, con algunas variantes, según las costumbres y condiciones de cada uno, pero la Sección Madre está en Roma que se le denomina "Prima Primaria". La belleza de nuestra obra es su unidad de aspiraciones, de práctica, de lenguaje, de vida, una misma fe, un solo Señor: Cristo Sacramentado
                    Estos ideales se desean expresar con las frases con que se adornan nuestras banderas como proclamación que nos anima a ser adoradores dignos, unidos, hermanados, es decir en comunión con Nuestro Señor Jesús Sacramentado.
                    San Agustín exclama: «O sacramentum pietatis! O signum unitatis! O vinculum caritatis!» («¡Oh sacramento de piedad, oh signo de unidad, oh vínculo de caridad!»).
                    Ante las divisiones de la Iglesia se hacen apremiantes las oraciones al Señor para que lleguen los días de la unidad completa de todos los que creen en Él.
                    Pero para ello se necesita antes la oración de aquellos que creemos en Él y nos hermanamos, viviendo la comunión entre nosotros y con el Señor, como testimonio de amor, como lo  somos  los adoradores nocturnos.
                    Y así también nosotros exclamamos, ante el Señor Jesús en la Eucaristía  ¡Oh Sacramento de piedad! para que nos inspire, por el amor a Él, tierna devoción a las cosas santas, y, por el amor al prójimo, actos de amor y compasión.
                    ¡Oh signo de unidad¡ Porque quien es la razón de nuestra unidad y solidaridad es exclusivamente Él, porque comemos su Cuerpo y bebemos su Sangre y estando unidos nosotros, manifestamos en el mundo la unidad del Padre con el Hijo y con el Espíritu Santo.
                    ¡Oh vínculo de caridad! ¡Vínculo de Amor! A los adoradores nocturnos nos une el Señor entre nosotros y con Él con lazos de amor, indestructibles, sólo rotos por el pecado,
                    Así expresa este artículo nuestro ideal: ante todo el Señor Jesús Sacramentado y luego todo lo demás, como se indica.


Art. 3.-
                    Todas las Secciones Adoradoras Nocturnas de la Nación estarán sujetas a los presentes Estatutos, prestando obediencia a la Jerarquía que los mismos establecen para formar una gran familia eucarística que se denomina "Adoración Nocturna Mexicana".

                              Comentario

                    El artículo establece con claridad que todas las Secciones de la adoración Nocturna están sujetas, es decir deben obedecer, a  todas las indicaciones de los Estatutos y recalca la obediencia a nuestros pastores como se indica ya desde el Art.1, unidos como una gran familia, la "Adoración Nocturna Mexicana".



Art. 4.-
                    El lema o señal oficial de la Adoración Nocturna Mexicana, con el cual deberá encabezar todos sus documentos y principiar todos sus actos es: ¡Adorado se el Santísimo Sacramento'  ¡Ave María Purísima¡

                    Comentario

          Como conclusión de lo expresado por los artículos anteriores se llega a las exclamaciones que se indican y que muestan nuestra calidad de adoradores del Resucitado en la Eucaristía.          
          La primera parte quiere significar nuestro rendimiento absoluto al Señor Sacramentado en el Pan Consagrado. Es una proclamación que se debe hacer con honor y con convencimiento de la presencia santa del señor Jesús en el Santísimo Sacramento, la Eucaristía.
          Más que con palabras, será con nuestra vida que daremos el énfasis y la fuerza de esta exigencia hacia nosotros mismos,  de  la  adoración que se debe a la presencia divina.
          Con la segunda parte, queremos dar alabanza a nuestra Madre, la Virgen María, celebrando la especial predilección de Dios para ella, de guardarla de todo pecado, para el bien de todos nosotros, porque de ella nacería Dios mismo.
          Entendiendo bien el artículo, estas expresiones se harán al principio de  nuestros actos solamente. No es correcto decirlas cada vez que hablamos en nuestras reuniones, porque entonces se vuelve rutinario y sin vida. El Catecismo de la Iglesia Católica expresa en uno de sus párrafos que "no se debe familiarizar con las cosas santas" queriendo explicar que dichas cosas no se deben volver sólo una costumbre de decirlas por decirlas. Como el artículo dice, basta con que se digan al iniciar nuestros actos. Ya nuestro ritual las introduce en nuestras Preces para la Celebración de Juntas.

                    
                    GOBIERNO DE LA
                    ADORACIÓN NOCTURNA

Art. 5.-
                    La Adoración Nocturna Mexicana, como hija de la Iglesia Católica profesa obediencia y adhesión inquebrantable al Vicario de Cristo, el Papa, al Episcopado Mexicano, y a sus representantes inmediatos los Directores Espirituales.

          Los grados de la Jerarquía encargada del gobierno de la Corporación son:
                    
                    I.-            Asamblea Nacional.

                    II.-          Consejo Nacional.

                    III.-          Consejo Superior (Arquidiocesano o Diocesano)

                    IV.-          Consejo Directivo de Sección.

                    Todos lo grados de esta Jerarquía tendrán por oficio cumplir y hacer cumplir a sus subordinados estos Estatutos, en los términos que en ellos se establecen y con formas de la más exquisita prudencia, caridad y justicia, pero con decisión inquebrantable.

                              Comentario
          
                    A lo largo de todos los Estatutos encontraremos recalcadas las indicaciones de "obediencia y adhesión inquebrantable" a nuestros pastores, desde el Papa hasta el más humilde y sencillo presbítero Director Espiritual.
                    Ello se debe a la especial relación con Dios y con la Iglesia que ellos tienen como consecuencia de su consagración por el sacramento del Orden Sacerdotal.
                    No debemos buscar en ellos conocimientos del mundo por algún conocimiento universitario o de alta tecnología, aunque algunos sí los tengan. Ellos son nuestros guías en el camino hacia Dios y por ello, sobre todo nosotros como adoradores, debemos pedir al Señor les de la  fortaleza para que cumplan su labor santamente. Nosotros, el Pueblo de Dios, somos responsabilidad de ellos, tienen que dar cuentas a Dios de nosotros; pero también, inversamente, ellos son responsabilidad nuestra, lo que cumplimos con nuestra oración por ellos y con nuestra obediencia y solidaridad  y ayuda tanto materialmente como en las necesidades de su labor pastoral.
                    En cuanto a los grados de la jerarquía encargada del gobierno de la Adoración Nocturna Mexicana, diremos que, según el espíritu de los Estatutos, La Asamblea Nacional sólo tiene funciones de decisión; los Consejos Nacional, Superior Arquidiocesano (o Diocesano) y de Sección tienen también funciones de supervisión, cada uno a su nivel. Para llegar del grado mayor al  menor, y viceversa, sólo es posible, guardando el orden jerárquico.
                    Aunque el Consejo Nacional tiene funciones de supervisión inclusive sobre los Consejos de Sección y aún sobre  los simples adoradores, cualquier recomendación se hará por la vía correcta, dirigiéndola al Consejo Superior correspondiente quien tomará la decisión apropiada.
                    Un simple adorador desde su Sección puede llegar al Consejo Nacional, pero por intermediación de su Consejo De Sección y éste, a su vez,  por medio de su Consejo Superior.
                    Guardar el orden indicado por nuestros Estatutos es un honor para los adoradores, porque es cuestión de disciplina  y obediencia y orden. No olvidemos que la Adoración Nocturna siempre ha sido escuela de estas virtudes.
                    El artículo también hace notar que, en todos los niveles, para quienes tienen el don de la autoridad otorgado por Dios, su deber es cumplir y hacer cumplir los Estatutos con actitudes de amor y solidaridad, para nuestros hermanos, sobre todo con los más humildes y sencillos, pero "... con decisión inquebrantable.", es decir con firmeza y conocimiento.
                    No olvidemos que el Señor  ha puesto a los dirigentes para guiar hacia Él a esa porción de su Pueblo Santo que forman sus secciones y del cual tienen  que darle cuentas al final de su vida, aunque lleguen a ese final aún habiendo renunciado a la Adoración Nocturna..



.

Los Estatutos de la Adoración Nocturna mexicana

                    A todos los adoradores de buena voluntad,
                    principalmente a quienes Dios les concede
                    el don de la autoridad.

          Hablar de los Estatutos para muchos es de poca importancia, a pesar de que ellos dan orden y organización a nuestra vida de adoradores. Muchos, para evadir su cumplimiento, promovieron hace algún tiempo la idea de que ya eran "obsoletos",  es decir anticuados y sin valor, para indicar que por serlo ya no eran aplicables a nuestra obra y por ello cada quien podía hacer lo que creyera conveniente, sobre todo en la celebración de las Vigilias.
          De hecho poco se conocían los Estatutos entre los adoradores, hombres y mujeres, inclusive entre  directivos de Consejos Superiores;  y  aún siguen bastante desconocidos, a pesar de que desde el Consejo Nacional, por indicaciones de nuestro Director Espiritual Nacional, el P. José Isaak Altamirano, se pidió que se revisaran y se reflexionara sobre ellos para analizar su revisión si fuera necesario. El plan fundamental era de que se leyeran y se meditara sobre ellos, y buscar conformar nuestra vida de adoradores según se indica, independientemente de que sea necesaria su revisión o actualización.

                    ¿Qué son los Estatutos?

          Fundamentalmente los Estatutos son un servicio que la autoridad ofrece al Pueblo de Dios que peregrina por el camino de la Adoración Nocturna y que se  otorga en la caridad y en la verdad.
          Estos dan idea de algo que se establece como norma, regla, ley, indicación, regulación, criterio, referencia; pero también como convenio, solidaridad, compañerismo, ayuda, comunión.
          Algunos, pensando negativamente, piensan en términos de rigidez, opresión, esclavitud, dominio, exigencia, estrechez, falta de visión, cerrazón, encajonamiento, etc.
          Para muchos, pensar en los estatutos, significa falta de libertad o de creatividad; algo imposible de llevar a cabo por simples seres humanos, porque sería una carga muy pesada.
          Sin embargo, cumplir con los estatutos es aún más fácil que cumplir con la exigencia plena del Evangelio, manifestado por la doctrina de la Iglesia. La diferencia está en que no se hace mucho caso a la doctrina evangélica y los estatutos se están invocando cada vez que se quiere regular la vida de la Adoración Nocturna.
          Y es más fácil, porque sólo es un resumen o un extracto de la doctrina de la Iglesia, apropiado y necesario para cumplir nuestra vida de adoradores. Desde luego, sin violentar o corromper esa doctrina. De aquí que nuestra actividad como adoradores, siempre estará vigilada por nuestros pastores en la Iglesia.
          
                    ¿Para qué los Estatutos?

          Los Estatutos se establecen para regular nuestra vida en conjunto; nos hermanan y nos hacen solidarios con los demás adoradores, tanto los más cercanos como los más distantes y también con nuestras autoridades tanto laicas (Presidentes Nacional, Diocesano, de Sección) como eclesiásticas (Director Espiritual, Nacional, Diocesano, de Sección), pero, en última instancia buscan establecer una correcta comunión entre nosotros y Dios.
          Igualmente nos protegen de caer en la tentación de promover costumbres y actitudes que no estén en la correcta disciplina que nos indica la Iglesia, ya que sus normas han sido aprobadas por la autoridad eclesiástica.
          Adentrarse en los Estatutos es buscar cómo y cuánta es nuestra propia grandeza de adoradores; darnos cuenta del llamado que por amor, Dios nos ha hecho y conocer todo lo que  Él espera de nosotros para promover, como discípulos y misioneros, fundamentalmente mediante la oración intercesora por nosotros y por los demás,  el conocimiento de Aquel que es Camino, Verdad y Vida, Jesucristo Nuestro Señor, el Resucitado de la Eucaristía.
          Los Estatutos hacen de nosotros una gran familia, donde reina el amor, donde reina Dios. La expresión "hermanos" con que nos tratamos manifiestan esta comunión familiar, donde el padre es Dios mismo. Con ellos se busca establecer una condición de estabilidad, de paz y de orden y evitar algún confrontamiento por nuestras diferentes manera de pensar.

                    Fundamento de los Estatutos

          El Código de Derecho Canónico es el conjunto de leyes formuladas para regular la vida humana y material  de la Iglesia. Fundamentado en el Evangelio es expresión viva de lo que Dios espera de nosotros en nuestra vida de cristianos.
          Sin tratar de profundizar demasiado, para fundamentar nuestros Estatutos, de este Código podemos tomar tres cánones (o sea artículos), que nos ayudan a comprender mejor muestra reflexión.

          El canon 94, Párr. 1, nos dice:

          "Estatutos, en sentido propio, son las normas que se establecen a tenor del derecho en las corporaciones o en las fundaciones, por las que se determinan su fin, constitución, régimen y forma de actuar".

          Aquí se nos indica que los estatutos son la normas establecidas según las leyes (derecho) correspondientes, que en este caso son las leyes de la Iglesia y con ellas se indica el fin que se persigue, cómo se organizan y las indicaciones de cómo actuar en bien de una corporación o sociedad o fundación, como es nuestra obra.

          En el canon 304, Párr. 1, leemos:

                    "Todas la asociaciones de fieles, tanto públicas como privadas, cualquiera que sea su nombre o título, deben tener sus estatutos propios, en los que se determine el fin u objetivo social de la asociación, su sede, el gobierno y las condiciones que se requieren para formar parte de ellas, y se señale también su forma de actuar, teniendo en cuenta la necesidad o conveniencia del tiempo y del lugar".

          Canon 314:

                    "Los estatutos de toda asociación pública, así como su revisión o cambio, necesitan la aprobación de la autoridad eclesiástica a quien compete su erección..."

          Cumpliendo con esta ley de la Iglesia, la Adoración Nocturna Mexicana tiene sus propios estatutos dende se puede encontrar todo lo indicado por el Código de Derecho Canónico, manifestado en estos cánones.
          De hecho, para considerar la existencia de de una asociación de fieles, por la autoridad eclesiástica,  se pide que presenten sus estatutos para tomarla en cuenta como asociación de Iglesia.
          El tomar en cuenta el Código de Derecho Canónico para nuestro estudio, es con el fin de que entendamos  que los Estatutos no son exigencias del capricho de alguien que tiene autoridad, sino que son la respuesta de la Adoración Nocturna a las necesidades de la Iglesia, para mantener su fortaleza, dignidad y honra, lo que también vale para cada uno de nosotros como adoradores.

                    Composición de los Estatutos.

          Nuestros Estatutos contienen 201 artículos, organizados en 20 capítulos, además de los reglamentos para veteranos y tarsicios y algunas instrucciones sobre la bandera y los distintivos que usamos y otras indicaciones secundarias.
          En ellos se regula la existencia de la Adoración Nocturna Mexicana a todos los niveles. Se va guiando y aconsejando, tanto a directivos como a los adoradores comunes, desde la fundación de una Sección hasta su declaración de "suspenso" si existiera necesidad de ello, pasando por la explicación de su objetivo y los fines que persigue y el gobierno que debe mantener.
          Como iluminadores están el Art. 1, que nos habla de la fundación de nuestra obra y sus fines; y el último, el 201, que nos habla de nuestra libertad para escuchar el llamado de Dios o no hacerlo, como adorador nocturno, siempre y cuando no se violenten dichos estatutos y no se escandalice a la comunidad.
          No olvidemos que la Adoración Nocturna se concibe como una gran familia, hermanada en el Amor que tiene a Dios como Padre bueno, santo y justo y que si nos honramos de pertenecer a ella, nuestro compromiso es cumplir con esas normas y reglas de amor que son los Estatutos, sobre todo a quienes Nuestro Señor les ha dado el don de la autoridad como son los Presidentes de las tres clases ya mencionadas.
           Por eso debemos conocerlos lo más que podamos entendiendo que su cumplimiento es manifestación de algo querido por Dios y que para ello el mismo Señor nos guía y nos cuida y se adelanta en nuestro camino hacia Él en nuestro actuar dentro de la Adoración Nocturna.
          El cumplimiento de los Estatutos no es una carga pesada sino que es para nosotros motivo de un santo orgullo y que si se nos hace pesada es porque no hemos adquirido la habilidad, pericia y costumbre de vivir en ellos y con ellos. Cuando adquirimos la experiencia de manejar algo, como sería un automóvil, todo se nos hace fácil y contemplamos con alegría y gozo nuestra habilidad.
          Por otra parte siempre invocamos el auxilio del Señor Jesús para cumplir nuestros deberes de  adoradores de forma correcta, cuando, al ponernos nuestro distintivo le decimos "Tu yugo es suave, Señor. y tu carga ligera..."  y enseguida le suplicamos "...danos tu gracia para llevarlo dignamente". Con esta petición, que nos honra y fortalece, suplicamos a nuestro Dios Sacramentado el ánimo y, por tanto la alegría,  para vivir con dignidad nuestra condición de adoradores celebrando nuestra Liturgia en nuestras vigilias y cumpliendo con lo indicado por nuestros Estatutos.
          A continuación se presentan todos los artículos que contienen nuestros Estatutos, con un breve comentario que sirve para ayudar a su mejor comprensión.
          Si posteriormente hubiera un revisión o modificación, este estudio nos hará conocer mejor lo que se nos presente, y también se harán los comentarios correspondientes.
          Se irán colocando conforme Dios y el tiempo lo dispongan. Suplico su oración para que el ánimo con que lo he iniciado no decaiga.

          Con la alegría de la presencia santa del Resucitado en la Eucaristía,
          su hermano en el Señor,
          Rubén Robles Monge, Adorador Nocturno.
          
          
          Arriba


          22 de noviembre de 2009
          Fiesta de Cristo Rey
                                                            Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo          
          

          Del santo Evangelio según San Juan (18, 33-37)

          En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Jesús le contestó: "¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?" Pilato le respondió: "¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?" Jesús le contestó: " Mi Reino no es de este mundo . Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que  no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí".
          Pilato le dijo: "¿Con que tú eres rey?" Jesús le contestó: "Tú los has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo  el que es de la verdad, escucha mi voz".


          Comentario.

          El Señor Jesús, desde su presencia santa en la Eucaristía, nos dice las mismas palabras: "Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz".
          ¿Cómo es Rey el Señor?
          Un rey cualquiera domina, ejerce su poder sobre sus súbditos, desea reconocimiento de los mismos, así como obediencia, obliga al cumplimiento de lo mandado.
          Pero el Señor, a pesar de que pide lo mismo que cualquier rey, no obliga, porque Él mismo salvaguarda nuestra libertad.
          El dominio de nuestro Señor Resucitado es en el amor. Él ofreció amor hace dos mil años. Lo sigue ofreciendo ahora y lo seguirá haciendo hasta su regreso al final de los tiempos.
          Por eso se quedó con nosotros, sacramentado, porque nos ama. El buen pastor no abandona a sus ovejas.
          Podemos decir que quien realmente ama es el Amor en persona. Él nos guía con su luz de Resucitado; Él nos lleva al triunfo, a la  conquista de la ciudad futura y con Él reinaremos eternamente.
          Solo nos queda no ser tan impertinentes como Pilato, porque podríamos preguntarle "¿Eres tú el Rey de los cristianos?", como dudando de Él.
          Y Él nos respondería lo mismo:"Mi reino no es de este mundo..."
          Y no. No es de este mundo, pero se ejerce en este mudo donde habitan sus hermanos y discípulos, que somos nosotros, los que "somos de la verdad" y le seguimos como nuestro guía y pastor en la Eucaristía.
          Es verdad que es Rey no de este mundo, no de este tiempo, es de la eternidad; pero quiso quedarse en el mundo,  y en la Eucaristía vivir con su nuevos hermanos y hermanas para no dejarnos solos y que podamos tener a un compañero,  amigo y protector fuerte, que nos defienda y que nos libre "de todo mal".
          Por eso debemos escucharle, particularmente desde su cátedra santa en la Liturgia, es decir la Santa Misa, y buscar fortalecernos, con la valentía que nos otorga  la gracia, de su vida preciosa en la Eucaristía, para poder ser, como Él, testigos de la Verdad.
           Testigos del Resucitado, el Señor Sacramentado.
          

La Intención Mensual Diciembre 2009 "Por los niños" 

Temas doctrinales:                 El Evangelio en lectura eucarística  noviembre 2009
                         

Voz del Consejo Superior:   Historia de la Adoración Nocturna (hasta 1935)    El Ritual, la Bandera, La Sagrada Escritura
                  
Los Estatutos:        Breve de San Pío X   Introducción  Cap. I                                                                              

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              
                                                                                                                      
Responsable: Rubén Robles Monge
Vocal del Consejo Superior Arquidiocesano
¿Tiene comentarios?
  Escríbame       Aquí   
  ó también        Aquí
   Adoración Nocturna Mexicana
  Consejo Superior Arquidiocesano de México
                              
Responsable: Rubén Robles Monge
Vocal del Consejo Superior Arquidiocesano
¿Tiene comentarios?
  Escríbame       Aquí   
  ó también        Aquí
La Intención Mensual Diciembre 2009 "Por los niños" 

Temas doctrinales:                 El Evangelio en lectura eucarística  noviembre 2009
                         

Voz del Consejo Superior:   Historia de la Adoración Nocturna (hasta 1935)    El Ritual, la Bandera, La Sagrada Escritura
                  
Los Estatutos:        Breve de San Pío X   Introducción  Cap. I                                                                              

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              
                                                                                                                      

Página actualizada el:   5/12/09


                    

                    
                    






          22 de noviembre de 2009
          Fiesta de Cristo Rey
                                                            Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo          
          

          Del santo Evangelio según San Juan (18, 33-37)

          En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Jesús le contestó: "¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?" Pilato le respondió: "¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?" Jesús le contestó: " Mi Reino no es de este mundo . Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que  no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí".
          Pilato le dijo: "¿Con que tú eres rey?" Jesús le contestó: "Tú los has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo  el que es de la verdad, escucha mi voz".


          Comentario.

          El Señor Jesús, desde su presencia santa en la Eucaristía, nos dice las mismas palabras: "Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz".
          ¿Cómo es Rey el Señor?
          Un rey cualquiera domina, ejerce su poder sobre sus súbditos, desea reconocimiento de los mismos, así como obediencia, obliga al cumplimiento de lo mandado.
          Pero el Señor, a pesar de que pide lo mismo que cualquier rey, no obliga, porque Él mismo salvaguarda nuestra libertad.
          El dominio de nuestro Señor Resucitado es en el amor. Él ofreció amor hace dos mil años. Lo sigue ofreciendo ahora y lo seguirá haciendo hasta su regreso al final de los tiempos.
          Por eso se quedó con nosotros, sacramentado, porque nos ama. El buen pastor no abandona a sus ovejas.
          Podemos decir que quien realmente ama es el Amor en persona. Él nos guía con su luz de Resucitado; Él nos lleva al triunfo, a la  conquista de la ciudad futura y con Él reinaremos eternamente.
          Solo nos queda no ser tan impertinentes como Pilato, porque podríamos preguntarle "¿Eres tú el Rey de los cristianos?", como dudando de Él.
          Y Él nos respondería lo mismo:"Mi reino no es de este mundo..."
          Y no. No es de este mundo, pero se ejerce en este mudo donde habitan sus hermanos y discípulos, que somos nosotros, los que "somos de la verdad" y le seguimos como nuestro guía y pastor en la Eucaristía.
          Es verdad que es Rey no de este mundo, no de este tiempo, es de la eternidad; pero quiso quedarse en el mundo,  y en la Eucaristía vivir con su nuevos hermanos y hermanas para no dejarnos solos y que podamos tener a un compañero,  amigo y protector fuerte, que nos defienda y que nos libre "de todo mal".
          Por eso debemos escucharle, particularmente desde su cátedra santa en la Liturgia, es decir la Santa Misa, y buscar fortalecernos, con la valentía que nos otorga  la gracia, de su vida preciosa en la Eucaristía, para poder ser, como Él, testigos de la Verdad.
           Testigos del Resucitado, el Señor Sacramentado.
          

El Evangelio en lectura Eucarística
La intención Mensual
Diciembre 2009
.

Los Estatutos de la Adoración Nocturna mexicana

                    A todos los adoradores de buena voluntad,
                    principalmente a quienes Dios les concede
                    el don de la autoridad.

          Hablar de los Estatutos para muchos es de poca importancia, a pesar de que ellos dan orden y organización a nuestra vida de adoradores. Muchos, para evadir su cumplimiento, promovieron hace algún tiempo la idea de que ya eran "obsoletos",  es decir anticuados y sin valor, para indicar que por serlo ya no eran aplicables a nuestra obra y por ello cada quien podía hacer lo que creyera conveniente, sobre todo en la celebración de las Vigilias.
          De hecho poco se conocían los Estatutos entre los adoradores, hombres y mujeres, inclusive entre  directivos de Consejos Superiores;  y  aún siguen bastante desconocidos, a pesar de que desde el Consejo Nacional, por indicaciones de nuestro Director Espiritual Nacional, el P. José Isaak Altamirano, se pidió que se revisaran y se reflexionara sobre ellos para analizar su revisión si fuera necesario. El plan fundamental era de que se leyeran y se meditara sobre ellos, y buscar conformar nuestra vida de adoradores según se indica, independientemente de que sea necesaria su revisión o actualización.

                    ¿Qué son los Estatutos?

          Fundamentalmente los Estatutos son un servicio que la autoridad ofrece al Pueblo de Dios que peregrina por el camino de la Adoración Nocturna y que se  otorga en la caridad y en la verdad.
          Estos dan idea de algo que se establece como norma, regla, ley, indicación, regulación, criterio, referencia; pero también como convenio, solidaridad, compañerismo, ayuda, comunión.
          Algunos, pensando negativamente, piensan en términos de rigidez, opresión, esclavitud, dominio, exigencia, estrechez, falta de visión, cerrazón, encajonamiento, etc.
          Para muchos, pensar en los estatutos, significa falta de libertad o de creatividad; algo imposible de llevar a cabo por simples seres humanos, porque sería una carga muy pesada.
          Sin embargo, cumplir con los estatutos es aún más fácil que cumplir con la exigencia plena del Evangelio, manifestado por la doctrina de la Iglesia. La diferencia está en que no se hace mucho caso a la doctrina evangélica y los estatutos se están invocando cada vez que se quiere regular la vida de la Adoración Nocturna.
          Y es más fácil, porque sólo es un resumen o un extracto de la doctrina de la Iglesia, apropiado y necesario para cumplir nuestra vida de adoradores. Desde luego, sin violentar o corromper esa doctrina. De aquí que nuestra actividad como adoradores, siempre estará vigilada por nuestros pastores en la Iglesia.
          
                    ¿Para qué los Estatutos?

          Los Estatutos se establecen para regular nuestra vida en conjunto; nos hermanan y nos hacen solidarios con los demás adoradores, tanto los más cercanos como los más distantes y también con nuestras autoridades tanto laicas (Presidentes Nacional, Diocesano, de Sección) como eclesiásticas (Director Espiritual, Nacional, Diocesano, de Sección), pero, en última instancia buscan establecer una correcta comunión entre nosotros y Dios.
          Igualmente nos protegen de caer en la tentación de promover costumbres y actitudes que no estén en la correcta disciplina que nos indica la Iglesia, ya que sus normas han sido aprobadas por la autoridad eclesiástica.
          Adentrarse en los Estatutos es buscar cómo y cuánta es nuestra propia grandeza de adoradores; darnos cuenta del llamado que por amor, Dios nos ha hecho y conocer todo lo que  Él espera de nosotros para promover, como discípulos y misioneros, fundamentalmente mediante la oración intercesora por nosotros y por los demás,  el conocimiento de Aquel que es Camino, Verdad y Vida, Jesucristo Nuestro Señor, el Resucitado de la Eucaristía.
          Los Estatutos hacen de nosotros una gran familia, donde reina el amor, donde reina Dios. La expresión "hermanos" con que nos tratamos manifiestan esta comunión familiar, donde el padre es Dios mismo. Con ellos se busca establecer una condición de estabilidad, de paz y de orden y evitar algún confrontamiento por nuestras diferentes manera de pensar.

                    Fundamento de los Estatutos

          El Código de Derecho Canónico es el conjunto de leyes formuladas para regular la vida humana y material  de la Iglesia. Fundamentado en el Evangelio es expresión viva de lo que Dios espera de nosotros en nuestra vida de cristianos.
          Sin tratar de profundizar demasiado, para fundamentar nuestros Estatutos, de este Código podemos tomar tres cánones (o sea artículos), que nos ayudan a comprender mejor muestra reflexión.

          El canon 94, Párr. 1, nos dice:

          "Estatutos, en sentido propio, son las normas que se establecen a tenor del derecho en las corporaciones o en las fundaciones, por las que se determinan su fin, constitución, régimen y forma de actuar".

          Aquí se nos indica que los estatutos son la normas establecidas según las leyes (derecho) correspondientes, que en este caso son las leyes de la Iglesia y con ellas se indica el fin que se persigue, cómo se organizan y las indicaciones de cómo actuar en bien de una corporación o sociedad o fundación, como es nuestra obra.

          En el canon 304, Párr. 1, leemos:

                    "Todas la asociaciones de fieles, tanto públicas como privadas, cualquiera que sea su nombre o título, deben tener sus estatutos propios, en los que se determine el fin u objetivo social de la asociación, su sede, el gobierno y las condiciones que se requieren para formar parte de ellas, y se señale también su forma de actuar, teniendo en cuenta la necesidad o conveniencia del tiempo y del lugar".

          Canon 314:

                    "Los estatutos de toda asociación pública, así como su revisión o cambio, necesitan la aprobación de la autoridad eclesiástica a quien compete su erección..."

          Cumpliendo con esta ley de la Iglesia, la Adoración Nocturna Mexicana tiene sus propios estatutos dende se puede encontrar todo lo indicado por el Código de Derecho Canónico, manifestado en estos cánones.
          De hecho, para considerar la existencia de de una asociación de fieles, por la autoridad eclesiástica,  se pide que presenten sus estatutos para tomarla en cuenta como asociación de Iglesia.
          El tomar en cuenta el Código de Derecho Canónico para nuestro estudio, es con el fin de que entendamos  que los Estatutos no son exigencias del capricho de alguien que tiene autoridad, sino que son la respuesta de la Adoración Nocturna a las necesidades de la Iglesia, para mantener su fortaleza, dignidad y honra, lo que también vale para cada uno de nosotros como adoradores.

                    Composición de los Estatutos.

          Nuestros Estatutos contienen 201 artículos, organizados en 20 capítulos, además de los reglamentos para veteranos y tarsicios y algunas instrucciones sobre la bandera y los distintivos que usamos y otras indicaciones secundarias.
          En ellos se regula la existencia de la Adoración Nocturna Mexicana a todos los niveles. Se va guiando y aconsejando, tanto a directivos como a los adoradores comunes, desde la fundación de una Sección hasta su declaración de "suspenso" si existiera necesidad de ello, pasando por la explicación de su objetivo y los fines que persigue y el gobierno que debe mantener.
          Como iluminadores están el Art. 1, que nos habla de la fundación de nuestra obra y sus fines; y el último, el 201, que nos habla de nuestra libertad para escuchar el llamado de Dios o no hacerlo, como adorador nocturno, siempre y cuando no se violenten dichos estatutos y no se escandalice a la comunidad.
          No olvidemos que la Adoración Nocturna se concibe como una gran familia, hermanada en el Amor que tiene a Dios como Padre bueno, santo y justo y que si nos honramos de pertenecer a ella, nuestro compromiso es cumplir con esas normas y reglas de amor que son los Estatutos, sobre todo a quienes Nuestro Señor les ha dado el don de la autoridad como son los Presidentes de las tres clases ya mencionadas.
           Por eso debemos conocerlos lo más que podamos entendiendo que su cumplimiento es manifestación de algo querido por Dios y que para ello el mismo Señor nos guía y nos cuida y se adelanta en nuestro camino hacia Él en nuestro actuar dentro de la Adoración Nocturna.
          El cumplimiento de los Estatutos no es una carga pesada sino que es para nosotros motivo de un santo orgullo y que si se nos hace pesada es porque no hemos adquirido la habilidad, pericia y costumbre de vivir en ellos y con ellos. Cuando adquirimos la experiencia de manejar algo, como sería un automóvil, todo se nos hace fácil y contemplamos con alegría y gozo nuestra habilidad.
          Por otra parte siempre invocamos el auxilio del Señor Jesús para cumplir nuestros deberes de  adoradores de forma correcta, cuando, al ponernos nuestro distintivo le decimos "Tu yugo es suave, Señor. y tu carga ligera..."  y enseguida le suplicamos "...danos tu gracia para llevarlo dignamente". Con esta petición, que nos honra y fortalece, suplicamos a nuestro Dios Sacramentado el ánimo y, por tanto la alegría,  para vivir con dignidad nuestra condición de adoradores celebrando nuestra Liturgia en nuestras vigilias y cumpliendo con lo indicado por nuestros Estatutos.
          A continuación se presentan todos los artículos que contienen nuestros Estatutos, con un breve comentario que sirve para ayudar a su mejor comprensión.
          Si posteriormente hubiera un revisión o modificación, este estudio nos hará conocer mejor lo que se nos presente, y también se harán los comentarios correspondientes.
          Se irán colocando conforme Dios y el tiempo lo dispongan. Suplico su oración para que el ánimo con que lo he iniciado no decaiga.

          Con la alegría de la presencia santa del Resucitado en la Eucaristía,
          su hermano en el Señor,
          Rubén Robles Monge, Adorador Nocturno.
          
          
          Arriba





ESTATUTOS
DE LA
ADORACIÓN NOCTURNA
MEXICANA
DEL
SANTÍSIMO SACRAMENTO

(Con comentarios)


CAPITULO I

                    DE LA OBRA

Art. 1.-          
          
          Esta Institución, fundada en México el 28 de enero  y se inauguró el 4 de febrero de 1900 como Cofradía radicada en el Templo de San Felipe de Jesús de la ciudad de México, fue agregada canónicamente a la Venerable Archicofradía de la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento, de Roma, el 5 de mayo de 1904 y elevada y constituida como Archicofradía  con facultades a su Consejo Nacional para agregarse a otras cofradías del mismo nombre y estatutos el 29 de junio de 1913, por el Papa San Pío X. Tiene por objeto hacer guardia y oración durante las horas de la noche a Cristo Nuestro Señor Sacramentado, en reparación y desagravio de los ultrajes que le prodiga la humanidad y su ley suprema es la caridad y el amor mutuo entre todos los hermanos. Es una asociación católica sujeta en todo a la autoridad de la Jerarquía Eclesiástica y de carácter puramente piadoso que consiste, como su nombre lo indica, en adorar de noche a Jesús Sacramentado; no es ni más ni menos que esto, no tiene otros fines ni debe hacer otra cosa que adorar de noche al Santísimo Sacramento del Altar.
          Su Órgano Oficial único es: "La Semilla Eucarística" editada mensualmente por el Consejo Nacional.


                              Comentario

                    La primera parte de este artículo habla de la fundación de la Adoración Nocturna Mexicana, en aquel entonces "Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento". Su fundación fue el 28 de enero y su inauguración a la siguiente semana , el 4 de febrero de 1900. Siempre decimos que su fundación fue el 4 de febrero, pero no olvidemos que la primera etapa de la existencia de una sección es su fundación y la segunda, su existencia legal y pública, es su  inauguración  que es  donde se hace el recibimiento y la consagración de los  adoradores, (imposición de distintivos), con el ceremonial indicado en nuestro Ritual.
          Su agregación a la Archicofradía Romana, para gozar de las mismas indulgencias y privilegios, se realizó el  5 de mayo de 1904.
                    Con el fin de que las nuevas secciones que se erigieran posteriormente pudieran gozar de los beneficios, privilegios e indulgencias concedidas por la Santa Sede a la Sección de San Felipe de Jesús de la ciudad de México, ésta fue elevada y constituida como Archicofradía, con facultades a su Consejo Nacional para recibir a las nuevas secciones hermanas, el 29 de junio de 1913, tal como se establece por el "Breve de Su Santidad San Pío X"
                    La segunda parte habla del objetivo fundamental de la Adoración Nocturna. El adorador se consagra para ser un hombre o mujer de oración para suplicar la caridad divina en bien de sus hermanos, a nivel universal, particularmente de aquellos que fomentan y realizan el mal y rompen su relación con Dios cometiendo el pecado. Esta condición hace del adorador nocturno, hombre o mujer, un intercesor, entresacado por Dios mismo de su Pueblo Santo para que como miembro de la Iglesia, con la Iglesia y en la Iglesia suplique el perdón que todos necesitamos pero más aún aquellos que están alejados del Señor.
                    Una característica fundamental es nuestra sujeción u obediencia absoluta a la Jerarquía Eclesiástica, es decir al Papa, a los Obispos y a los Presbíteros, siendo estos últimos los que nos acompañan como Directores Espirituales en nuestras secciones.
                    Con respecto al carácter piadoso de nuestra obra de oración frente a Nuestro Señor Sacramentado,  el artículo establece una frase de apariencia absoluta: "no es ni más ni menos que esto...".
                    Esta frase no debe tomarse como algo que limita nuestra actividad de cristianos, hombres y mujeres de Iglesia, discípulos y misioneros del Señor que nos ha llamado. Con esta indicación debemos entender que, específicamente como adoradores, nuestra actividad es solamente la oración frente al Señor en la Eucaristía y que no debemos usar el nombre honorable de la Adoración Nocturna para actividades diferentes de su objetivo. Esta parte de este artículo hizo que la Adoración Nocturna no participara como defensora de la Iglesia en los años de la persecución religiosa y, sin embargo muchos adoradores fueron "cristeros", pero por decisión propia, sin manifestar explícitamente su pertenencia a la Adoración Nocturna. A lo largo de la exposición de los artículos de nuestros Estatutos, encontraremos otras indicaciones que dan mayor luz a estas explicaciones.
                    Por otra parte el adorador ha sido llamado por el Señor de manera similar a como hace dos mil años llamó a los apóstoles: no los llamó para  que lo contemplaran simplemente  sino para prepararlos y enviarlos al mundo en su nombre, los llamó para construir una relación de amor entre Dios y nosotros.
                    Esta relación de amor se construye ahora, en este camino de la Adoración Nocturna, con la oración ante Nuestro Señor Sacramentado, con humildad,  y con la mente y el corazón abiertos,  dispuestos a escuchar las indicaciones del Señor,  y se construye para los mismos fines: el envío de nosotros para realizar la transformación del mundo, ordenando y dirigiendo todas las cosas creadas hacia Dios, particularmente a hombres y mujeres para que descubran  que Dios es Amor, actividad realizada con nuestro testimonio de vida, como dice el artículo, con "el amor mutuo entre todos los hermanos" como ley suprema.
          La Adoración Nocturna Mexicana cuenta con su órgano oficial de información, la revista mensual que se llama "Semilla Eucarística". Todos los adoradores deben contar con esta revista donde se da información concerniente a la vida de la Adoración Nocturna en nuestro país y se procura fortalecer la espiritualidad del adorador. Todos los dirigentes de las secciones están obligados a promover y difundir la Semilla Eucarística, aún entre quienes no son adoradores.
          


Art.2.-                     
                    La Adoración Nocturna Mexicana, con el fin ya expresado, se forma o compone de las Cofradías, sin número limitado, establecidas o por establecerse  en lo futuro en todas las parroquias de cada una de las poblaciones del territorio nacional. Se designa a cada una con el nombre de "Sección", porque  forman parte del todo, que se denomina "Adoración Nocturna Mexicana" ; pero cada Sección es una verdadera Cofradía Parroquial que consta de Turnos y éstos de adoradores.
                    La "Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento" es una en todo el mundo, su Archicofradía Matriz o sea la Prima Primaria está en Roma. En México es una institución nacional, una sola familia, un solo cuerpo, que ostenta en estos caracteres su principal belleza; todos los  miembros que forman parte de esta familia, desean la unidad de aspiraciones, de práctica, de lenguaje, de vida, de todo. Estas santas aspiraciones están expresadas en los lemas de la propia Bandera: "Sacramentum pietatis. Signum unitatis. Vínculum caritatis"; Sacramento de piedad, Signo de unidad, Vínculo de caridad. Por eso los adoradores nocturnos solo deben tener un ideal: Cristo Sacramentado; una ley: los estatutos; un uniforme: el distintivo nacional; una Bandera: la que juramos al ser recibidos en la Archicofradía de la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento.


                              Comentario

                    El artículo expresa el deseo de que en cada Parroquia de nuestro país se establezca la Adoración Nocturna.
                    "Cofradía" es un grupo formado por "cofrades", palabra que quiere  decir hermanos. Esta palabra se usa para significar solidaridad, unidad, compañerismo, apoyo mutuo, que son características de los hermanos que  se unen para llevar a cabo un proyecto, que en nuestro caso es religioso.
                    A pesar de que el nombre de Cofradía es correcto, los adoradores debemos llamarlas "Secciones" como se indica en el artículo, para mostrar más claramente y con mayor énfasis nuestra pertenencia a un todo que es la gran familia de la Adoración Nocturna Mexicana  y no de otra  manera.
                    De aquí sale la expresión "hermanos" que es la forma en que nos señalamos unos a los otros en nuestra relación como adoradores, palabra que debemos darle el honor que merece porque, finalmente somos hijos de un mismo Padre que es Dios.
                    La segunda parte del artículo expresa la unidad de la Adoración Nocturna en todo el mundo, cuyos fines y objetivos son los mismos; En diversos países en el mundo existe la Adoración Nocturna y sus fines y objetivos son los mismos, con algunas variantes, según las costumbres y condiciones de cada uno, pero la Sección Madre está en Roma que se le denomina "Prima Primaria". La belleza de nuestra obra es su unidad de aspiraciones, de práctica, de lenguaje, de vida, una misma fe, un solo Señor: Cristo Sacramentado
                    Estos ideales se desean expresar con las frases con que se adornan nuestras banderas como proclamación que nos anima a ser adoradores dignos, unidos, hermanados, es decir en comunión con Nuestro Señor Jesús Sacramentado.
                    San Agustín exclama: «O sacramentum pietatis! O signum unitatis! O vinculum caritatis!» («¡Oh sacramento de piedad, oh signo de unidad, oh vínculo de caridad!»).
                    Ante las divisiones de la Iglesia se hacen apremiantes las oraciones al Señor para que lleguen los días de la unidad completa de todos los que creen en Él.
                    Pero para ello se necesita antes la oración de aquellos que creemos en Él y nos hermanamos, viviendo la comunión entre nosotros y con el Señor, como testimonio de amor, como lo  somos  los adoradores nocturnos.
                    Y así también nosotros exclamamos, ante el Señor Jesús en la Eucaristía  ¡Oh Sacramento de piedad! para que nos inspire, por el amor a Él, tierna devoción a las cosas santas, y, por el amor al prójimo, actos de amor y compasión.
                    ¡Oh signo de unidad¡ Porque quien es la razón de nuestra unidad y solidaridad es exclusivamente Él, porque comemos su Cuerpo y bebemos su Sangre y estando unidos nosotros, manifestamos en el mundo la unidad del Padre con el Hijo y con el Espíritu Santo.
                    ¡Oh vínculo de caridad! ¡Vínculo de Amor! A los adoradores nocturnos nos une el Señor entre nosotros y con Él con lazos de amor, indestructibles, sólo rotos por el pecado,
                    Así expresa este artículo nuestro ideal: ante todo el Señor Jesús Sacramentado y luego todo lo demás, como se indica.


Art. 3.-
                    Todas las Secciones Adoradoras Nocturnas de la Nación estarán sujetas a los presentes Estatutos, prestando obediencia a la Jerarquía que los mismos establecen para formar una gran familia eucarística que se denomina "Adoración Nocturna Mexicana".

                              Comentario

                    El artículo establece con claridad que todas las Secciones de la adoración Nocturna están sujetas, es decir deben obedecer, a  todas las indicaciones de los Estatutos y recalca la obediencia a nuestros pastores como se indica ya desde el Art.1, unidos como una gran familia, la "Adoración Nocturna Mexicana".



Art. 4.-
                    El lema o señal oficial de la Adoración Nocturna Mexicana, con el cual deberá encabezar todos sus documentos y principiar todos sus actos es: ¡Adorado se el Santísimo Sacramento'  ¡Ave María Purísima¡

                    Comentario

          Como conclusión de lo expresado por los artículos anteriores se llega a las exclamaciones que se indican y que muestan nuestra calidad de adoradores del Resucitado en la Eucaristía.          
          La primera parte quiere significar nuestro rendimiento absoluto al Señor Sacramentado en el Pan Consagrado. Es una proclamación que se debe hacer con honor y con convencimiento de la presencia santa del señor Jesús en el Santísimo Sacramento, la Eucaristía.
          Más que con palabras, será con nuestra vida que daremos el énfasis y la fuerza de esta exigencia hacia nosotros mismos,  de  la  adoración que se debe a la presencia divina.
          Con la segunda parte, queremos dar alabanza a nuestra Madre, la Virgen María, celebrando la especial predilección de Dios para ella, de guardarla de todo pecado, para el bien de todos nosotros, porque de ella nacería Dios mismo.
          Entendiendo bien el artículo, estas expresiones se harán al principio de  nuestros actos solamente. No es correcto decirlas cada vez que hablamos en nuestras reuniones, porque entonces se vuelve rutinario y sin vida. El Catecismo de la Iglesia Católica expresa en uno de sus párrafos que "no se debe familiarizar con las cosas santas" queriendo explicar que dichas cosas no se deben volver sólo una costumbre de decirlas por decirlas. Como el artículo dice, basta con que se digan al iniciar nuestros actos. Ya nuestro ritual las introduce en nuestras Preces para la Celebración de Juntas.

                    
                    GOBIERNO DE LA
                    ADORACIÓN NOCTURNA

Art. 5.-
                    La Adoración Nocturna Mexicana, como hija de la Iglesia Católica profesa obediencia y adhesión inquebrantable al Vicario de Cristo, el Papa, al Episcopado Mexicano, y a sus representantes inmediatos los Directores Espirituales.

          Los grados de la Jerarquía encargada del gobierno de la Corporación son:
                    
                    I.-            Asamblea Nacional.

                    II.-          Consejo Nacional.

                    III.-          Consejo Superior (Arquidiocesano o Diocesano)

                    IV.-          Consejo Directivo de Sección.

                    Todos lo grados de esta Jerarquía tendrán por oficio cumplir y hacer cumplir a sus subordinados estos Estatutos, en los términos que en ellos se establecen y con formas de la más exquisita prudencia, caridad y justicia, pero con decisión inquebrantable.

                              Comentario
          
                    A lo largo de todos los Estatutos encontraremos recalcadas las indicaciones de "obediencia y adhesión inquebrantable" a nuestros pastores, desde el Papa hasta el más humilde y sencillo presbítero Director Espiritual.
                    Ello se debe a la especial relación con Dios y con la Iglesia que ellos tienen como consecuencia de su consagración por el sacramento del Orden Sacerdotal.
                    No debemos buscar en ellos conocimientos del mundo por algún conocimiento universitario o de alta tecnología, aunque algunos sí los tengan. Ellos son nuestros guías en el camino hacia Dios y por ello, sobre todo nosotros como adoradores, debemos pedir al Señor les de la  fortaleza para que cumplan su labor santamente. Nosotros, el Pueblo de Dios, somos responsabilidad de ellos, tienen que dar cuentas a Dios de nosotros; pero también, inversamente, ellos son responsabilidad nuestra, lo que cumplimos con nuestra oración por ellos y con nuestra obediencia y solidaridad  y ayuda tanto materialmente como en las necesidades de su labor pastoral.
                    En cuanto a los grados de la jerarquía encargada del gobierno de la Adoración Nocturna Mexicana, diremos que, según el espíritu de los Estatutos, La Asamblea Nacional sólo tiene funciones de decisión; los Consejos Nacional, Superior Arquidiocesano (o Diocesano) y de Sección tienen también funciones de supervisión, cada uno a su nivel. Para llegar del grado mayor al  menor, y viceversa, sólo es posible, guardando el orden jerárquico.
                    Aunque el Consejo Nacional tiene funciones de supervisión inclusive sobre los Consejos de Sección y aún sobre  los simples adoradores, cualquier recomendación se hará por la vía correcta, dirigiéndola al Consejo Superior correspondiente quien tomará la decisión apropiada.
                    Un simple adorador desde su Sección puede llegar al Consejo Nacional, pero por intermediación de su Consejo De Sección y éste, a su vez,  por medio de su Consejo Superior.
                    Guardar el orden indicado por nuestros Estatutos es un honor para los adoradores, porque es cuestión de disciplina  y obediencia y orden. No olvidemos que la Adoración Nocturna siempre ha sido escuela de estas virtudes.
                    El artículo también hace notar que, en todos los niveles, para quienes tienen el don de la autoridad otorgado por Dios, su deber es cumplir y hacer cumplir los Estatutos con actitudes de amor y solidaridad, para nuestros hermanos, sobre todo con los más humildes y sencillos, pero "... con decisión inquebrantable.", es decir con firmeza y conocimiento.
                    No olvidemos que el Señor  ha puesto a los dirigentes para guiar hacia Él a esa porción de su Pueblo Santo que forman sus secciones y del cual tienen  que darle cuentas al final de su vida, aunque lleguen a ese final aún habiendo renunciado a la Adoración Nocturna..



Breve del Soberano Pontífice  SAN PIO X
 
          Para perpetua memoria.
          Nada es más grato a nuestro corazón, como el que se vigorice el espíritu de los fieles por el ejercicio de actos de amor y obsequio a la Divina Eucaristía, de donde brota la caridad de Cristo como de su misma fuente y procede con abundancia el alimento que da vida al espíritu.
          Así pues, con gran alegría hemos recibido la noticia de que la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento, establecida en la ciudad de México, en la Iglesia Nacional de San Felipe de Jesús, llamada vulgarmente "Templo Expiatorio" ha producido tan abundantes frutos, por el celo de mis hijos, los Operarios Diocesanos, que este piadoso ejercicio ya se practica en muchas poblaciones de la nación mexicana, habiéndose erigido en todas ellas otras cofradías con el mismo nombre y fin.
          Ahora bien, estando la antes dicha  Cofradía de la Ciudad de México debidamente agregada a la Archicofradía Romana desde el día 5 de mayo de 1904, y siendo muy difícil, consideradas las particulares circunstancias de aquella República, recurrir a Roma para que las demás Cofradías que se erijan posteriormente gocen de semejante agregación, absolutamente necesaria para ganar las indulgencias, nuestro amado hijo, el Rector de la misma Iglesia Nacional, muy encarecidamente suplicó a Nos que la Cofradía de la misma Iglesia fuese elevada a Archicofradía, con facultad de poder agregarse a ella otras Cofradías.
          Nos, aceptadas las letras de recomendación del Venerable Hermano, Arzobispo de México, corroboradas con la anuencia de Nuestro Delegado de esta Santa Sede Apostólica en aquella República, movidos por el gran deseo de fomentar la piedad, en cuanto nos sea posible, hacia la Divina Eucaristía, con gusto atendimos las preces del laudable Rector.
          Así es que, por las presentes letras, con Nuestra Autoridad Apostólica, erigimos, elevamos y constituimos en Archicofradía a la Cofradía de la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento establecida canónicamente en la Iglesia Nacional de San Felipe de Jesús de México, y la adornamos de los privilegios y gracias de que goza esta Archicofradía Romana. Además, con Nuestra misma Autoridad, por las presentes concedemos a los Directores y Subdirectores y sus sucesores, de esta Archicofradía erigida por Nos, que tengan facultad para agregar a la suya otras cofradías del mismo nombre y estatutos que existan en la actualidad, y se erijan en adelante, dentro de los límites de la Nación Mexicana; guardadas las formas de la Constitución del Papa Clemente VII, nuestro predecesor de feliz memoria y otras ordenaciones apostólicas publicadas después, y a la vez puedan concederles todas y cada una de las indulgencias y absolución de pecados y dispensas de penitencias concedidas por la Santa Sede Apostólica a la misma Archicofradía, con tal de que sean de las que puedan concederse.
          Asimismo, queremos y mandamos en estas Nuestras Letras, se tengan como aprobadas y establecidas y así en lo sucesivo; y declaramos nula y de ningún valor cualquier autoridad, no obstante las constituciones y ordenaciones apostólicas, aún las dignas de especial mención y estimación y otras cualesquiera que establezcan lo contrario.

          Dado en Roma junto a San Pedro, bajo el anillo del Pescador, el día 29 de junio de 1913, décimo de Nuestro Pontificado.

R. Card. Merry del Val.
Srio. de Estado



POR LOS NIÑOS

          En cada niño hay un reverbero del niño de Belén. Cada niño reclama nuestro amor. Pensemos por tanto particularmente en aquellos niños a los que se les niega el amor de los padres.
          A los niños de la calle que no tienen el don de un hogar doméstico.
          A los niños que son utilizados brutalmente como soldados y convertidos en instrumentos de violencia, en lugar de poder ser portadores de reconciliación y de paz.
          A los niños heridos en lo más profundo del alma por medio de la industria de la pornografía y de todas las otras formas abominables de abuso.
          El Niño de Belén es un nuevo llamamiento que se nos dirige a hacer todo lo posible con el fin de que termine la tribulación de estos niños; a hacer todo lo posible para que la luz de Belén toque el corazón de los hombres.
          Solamente a través de la conversión de los corazones, solamente por un cambio en lo íntimo del hombre se puede superar la causa de todo este mal, se puede vencer el poder del maligno.
          Sólo si los hombres cambian, cambia el mundo y, para cambiar, los hombres necesitan la luz que viene de Dios, de esa luz que de modo tan inesperado ha entrado en nuestra noche.
          Este venir silencioso de la gloria de Dios continúa a través de los siglos. Donde hay fe, donde su palabra se anuncia y se escucha, Dios reúne a los hombres y se entrega a ellos en su Cuerpo, los transforma en su Cuerpo.
          Él "viene". Y, así, el corazón de los hombres se despierta. El canto nuevo de los ángeles se convierte en canto de los hombres que, a lo largo de los siglos y de manera siempre nueva, cantan la llegada de Dios como niño y se alegran desde lo más profundo de su ser. Y los árboles del bosque van hacia Él y exultan.
          Él ha venido y los árboles del bosque lo aclaman. Los árboles en las ciudades y en las casas deberían ser algo más que una costumbre festiva: ellos señalan a Aquél que es la razón de nuestra alegría, al Dios que viene, el Dios que por nosotros se ha hecho niño.
          El canto de alabanza, en lo más profundo, habla en fin de Aquél que es el árbol de la vida mismo reencontrado. En la fe en Él recibimos la vida.
          En el sacramento de la Eucaristía Él se nos da, da una vida que llega hasta la eternidad. En estos momentos nosotros nos sumamos al canto de alabanza de la creación, y nuestra alabanza es al mismo tiempo una plegaria:
          Sí, Señor, haz vernos algo del esplendor de tu gloria. Y da la paz en la tierra. Haznos hombres y mujeres de tu paz. Amén.
                    

                      reverbero:  resplandor, luz fuerte.
                       pornografía:  desnudos humanos y cuentos,  groseros y abusivos.
                       exultan:   se alegran mucho.



                                                  Comentario.

          Siempre hemos dicho que los niños son el futuro, un futuro bueno y mejor, ya sea de la Iglesia o de la sociedad. Sin embargo, en muchos casos no se les toma en cuenta para tal destino. No se les va preparando para ese futuro que esperamos sea mejor que nuestro presente.
          Ante tal verdad debemos pensar cómo preparar a nuestros niños y niñas; verlos como regalos de Dios que  nos los entrega para formarlos como sus hijos e hijas, capaces de relacionarse con Él y seguir el camino que a todos se nos ha encomendado recorrer, es decir cambiar nuestro mundo para que Dios sea el que reine.
          Ante todo es necesario guiarlos con amor, porque Dios es Amor.
          Pero para ello es necesaria nuestra conversión a ese Amor, para recibirlo intensamente y conducirnos con amor en nuestra relación con nuestros hermanos, sobre todo con nuestros niños y niñas, según ese amor.
          Con amor podemos transformar el mundo, no hay otra manera. Nos damos cuenta que en nuestro ambiente existen el odio, el rencor, el desprecio que son los formadores de nuestra indiferencia para hacer el bien, no nos importa a quien o qué se elimina o se destruye, ya sea  la vida de los seres humanos antes de nacer o la vida de aquellos que, al final de su vida los juzgamos inútiles, molestos e inservibles, justificando nuestras acciones de diferentes maneras, todas egoístas.
          Nuestros niños se van dando cuenta de ello, ya sea en su ambiente donde viven o en las escuelas o en la televisión o el radio o los periódicos y revistas.
          Si no nos preocupamos de eso y no los prevenimos, con amor, ellos pronto destruirán su inocencia, es decir su relación con Dios con la que llegaron al mundo, y nuestro futuro seguirá su camino por sendero falso y dejarán de ser una promesa.
          Tenemos el ejemplo de San José y de la Virgen María, los padres de Jesús de Nazaret. Ellos cuidaron a ese Niño, que verdaderamente fue y es nuestro futuro, no solo en nuestros años de vida material, sino el gran futuro de nuestra vida eterna.
          Pero José y María supieron cuidar con amor a ese niño, su hijo. Le enseñaron las virtudes y una vida de fuerte relación con Dios, de tal manera que aún siendo niño ya podía hablar de Dios con pasión, decisión y firmeza. ¡Qué quisiéramos de nuestros hijos!
          Pero no olvidemos que José y María eran seres humanos normales; eso sí, que vivían una vida santa, con las mismas dificultades y sufrimientos como cualquiera de nosotros podríamos vivirla.
          Pero eran fuertes y firmes en su amor a Dios y eso le transmitieron a su hijo y así este hijo ya joven fue quien era y tuvo que ser: el Hijo de Dios, nuestro Redentor.
          Nosotros no sabemos cuál es futuro personal de cada uno de nuestros hijos; pero debemos pensar un su futuro con una relación muy fuerte con Dios, de tal manera que le podemos dar gracias a  Dios por la confianza que tuvo en nosotros de formar a sus hijos, nuestros hijos e hijas, según su voluntad.
          No tengamos miedo ni nos desanimemos; no pensemos que es una empresa difícil formar en la santidad a esos pequeños seres humanos que, sin que lo digan, esperan en nosotros con ansiedad para que les indiquemos el camino de Dios,
          Para ello vayamos también nosotros a Dios, mantengamos un vida digna ante Él para que nos podamos acercar y suplicarle que nos fortalezca y nos de sabiduría para saber guiar a nuestros pequeños tal como Él lo desea.
          ¿Queremos un mundo mejor? En nuestro trabajo para dirigir a nuestros niños y niñas estará el resultado.
          ¿Cómo lo queremos? de nosotros depende. San José y la Virgen María, prácticamente sin saberlo, prepararon a Dios como niño.          
          Así como vemos con ternura la imagen de Dios Niño, así veamos a nuestros niños y niñas... y serán igualmente grandes y valiosos ante los ojos del Señor.