Adoración Nocturna
Mexicana
 

Responsable: Rubén Robles Monge
Vocal del Consejo Superior Arquidiocesano
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La Intención Mensual: Junio 2012 "Por el 50o. Congreso Eucarístico Internacional"  

Temas doctrinales:      El Evangelio en lectura eucarística  marzo 2012
La razón de nuestra fe.
      Pascua, el triunfo de la verdad.




Nuestros Pastores:   Carta Pastoral de los Obispos de Guerrero (1967)


Voz del Consejo Superior:   Historia de la Adoración Nocturna (hasta 1935)    El Ritual, la Bandera,
       
Los Estatutos:        Breve de San Pío X   Introducción  Cap. I                                                                              

                                                                                                                                                                                                                                                                                  
                                                                                                 
Página actualizada el:  31/3/2013















El Evangelio en lectura Eucarística
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Los Estatutos de la Adoración Nocturna mexicana

A todos los adoradores de buena voluntad,
principalmente a quienes Dios les concede
el don de la autoridad.

Hablar de los Estatutos para muchos es de poca importancia, a pesar de que ellos dan orden y organización a nuestra vida de adoradores. Muchos, para evadir su cumplimiento, promovieron hace algún tiempo la idea de que ya eran "obsoletos",  es decir anticuados y sin valor, para indicar que por serlo ya no eran aplicables a nuestra obra y por ello cada quien podía hacer lo que creyera conveniente, sobre todo en la celebración de las Vigilias.
De hecho poco se conocían los Estatutos entre los adoradores, hombres y mujeres, inclusive entre  directivos de Consejos Superiores;  y  aún siguen bastante desconocidos, a pesar de que desde el Consejo Nacional, por indicaciones de nuestro Director Espiritual Nacional, el P. José Isaak Altamirano, se pidió que se revisaran y se reflexionara sobre ellos para analizar su revisión si fuera necesario. El plan fundamental era de que se leyeran y se meditara sobre ellos, y buscar conformar nuestra vida de adoradores según se indica, independientemente de que sea necesaria su revisión o actualización.

¿Qué son los Estatutos?

Fundamentalmente los Estatutos son un servicio que la autoridad ofrece al Pueblo de Dios que peregrina por el camino de la Adoración Nocturna y que se  otorga en la caridad y en la verdad.
Estos dan idea de algo que se establece como norma, regla, ley, indicación, regulación, criterio, referencia; pero también como convenio, solidaridad, compañerismo, ayuda, comunión.
Algunos, pensando negativamente, piensan en términos de rigidez, opresión, esclavitud, dominio, exigencia, estrechez, falta de visión, cerrazón, encajonamiento, etc.
Para muchos, pensar en los estatutos, significa falta de libertad o de creatividad; algo imposible de llevar a cabo por simples seres humanos, porque sería una carga muy pesada.
Sin embargo, cumplir con los estatutos es aún más fácil que cumplir con la exigencia plena del Evangelio, manifestado por la doctrina de la Iglesia. La diferencia está en que no se hace mucho caso a la doctrina evangélica y los estatutos se están invocando cada vez que se quiere regular la vida de la Adoración Nocturna.
Y es más fácil, porque sólo es un resumen o un extracto de la doctrina de la Iglesia, apropiado y necesario para cumplir nuestra vida de adoradores. Desde luego, sin violentar o corromper esa doctrina. De aquí que nuestra actividad como adoradores, siempre estará vigilada por nuestros pastores en la Iglesia.

¿Para qué los Estatutos?

Los Estatutos se establecen para regular nuestra vida en conjunto; nos hermanan y nos hacen solidarios con los demás adoradores, tanto los más cercanos como los más distantes y también con nuestras autoridades tanto laicas (Presidentes Nacional, Diocesano, de Sección) como eclesiásticas (Director Espiritual, Nacional, Diocesano, de Sección), pero, en última instancia buscan establecer una correcta comunión entre nosotros y Dios.
Igualmente nos protegen de caer en la tentación de promover costumbres y actitudes que no estén en la correcta disciplina que nos indica la Iglesia, ya que sus normas han sido aprobadas por la autoridad eclesiástica.
Adentrarse en los Estatutos es buscar cómo y cuánta es nuestra propia grandeza de adoradores; darnos cuenta del llamado que por amor, Dios nos ha hecho y conocer todo lo que  Él espera de nosotros para promover, como discípulos y misioneros, fundamentalmente mediante la oración intercesora por nosotros y por los demás,  el conocimiento de Aquel que es Camino, Verdad y Vida, Jesucristo Nuestro Señor, el Resucitado de la Eucaristía.
Los Estatutos hacen de nosotros una gran familia, donde reina el amor, donde reina Dios. La expresión "hermanos" con que nos tratamos manifiestan esta comunión familiar, donde el padre es Dios mismo. Con ellos se busca establecer una condición de estabilidad, de paz y de orden y evitar algún confrontamiento por nuestras diferentes manera de pensar.

Fundamento de los Estatutos

El Código de Derecho Canónico es el conjunto de leyes formuladas para regular la vida humana y material  de la Iglesia. Fundamentado en el Evangelio es expresión viva de lo que Dios espera de nosotros en nuestra vida de cristianos.
Sin tratar de profundizar demasiado, para fundamentar nuestros Estatutos, de este Código podemos tomar tres cánones (o sea artículos), que nos ayudan a comprender mejor muestra reflexión.

El canon 94, Párr. 1, nos dice:

"Estatutos, en sentido propio, son las normas que se establecen a tenor del derecho en las corporaciones o en las fundaciones, por las que se determinan su fin, constitución, régimen y forma de actuar".

Aquí se nos indica que los estatutos son la normas establecidas según las leyes (derecho) correspondientes, que en este caso son las leyes de la Iglesia y con ellas se indica el fin que se persigue, cómo se organizan y las indicaciones de cómo actuar en bien de una corporación o sociedad o fundación, como es nuestra obra.

En el canon 304, Párr. 1, leemos:

"Todas la asociaciones de fieles, tanto públicas como privadas, cualquiera que sea su nombre o título, deben tener sus estatutos propios, en los que se determine el fin u objetivo social de la asociación, su sede, el gobierno y las condiciones que se requieren para formar parte de ellas, y se señale también su forma de actuar, teniendo en cuenta la necesidad o conveniencia del tiempo y del lugar".

Canon 314:

"Los estatutos de toda asociación pública, así como su revisión o cambio, necesitan la aprobación de la autoridad eclesiástica a quien compete su erección..."

Cumpliendo con esta ley de la Iglesia, la Adoración Nocturna Mexicana tiene sus propios estatutos dende se puede encontrar todo lo indicado por el Código de Derecho Canónico, manifestado en estos cánones.
De hecho, para considerar la existencia de de una asociación de fieles, por la autoridad eclesiástica,  se pide que presenten sus estatutos para tomarla en cuenta como asociación de Iglesia.
El tomar en cuenta el Código de Derecho Canónico para nuestro estudio, es con el fin de que entendamos  que los Estatutos no son exigencias del capricho de alguien que tiene autoridad, sino que son la respuesta de la Adoración Nocturna a las necesidades de la Iglesia, para mantener su fortaleza, dignidad y honra, lo que también vale para cada uno de nosotros como adoradores.

Composición de los Estatutos.

Nuestros Estatutos contienen 201 artículos, organizados en 20 capítulos, además de los reglamentos para veteranos y tarsicios y algunas instrucciones sobre la bandera y los distintivos que usamos y otras indicaciones secundarias.
En ellos se regula la existencia de la Adoración Nocturna Mexicana a todos los niveles. Se va guiando y aconsejando, tanto a directivos como a los adoradores comunes, desde la fundación de una Sección hasta su declaración de "suspenso" si existiera necesidad de ello, pasando por la explicación de su objetivo y los fines que persigue y el gobierno que debe mantener.
Como iluminadores están el Art. 1, que nos habla de la fundación de nuestra obra y sus fines; y el último, el 201, que nos habla de nuestra libertad para escuchar el llamado de Dios o no hacerlo, como adorador nocturno, siempre y cuando no se violenten dichos estatutos y no se escandalice a la comunidad.
No olvidemos que la Adoración Nocturna se concibe como una gran familia, hermanada en el Amor que tiene a Dios como Padre bueno, santo y justo y que si nos honramos de pertenecer a ella, nuestro compromiso es cumplir con esas normas y reglas de amor que son los Estatutos, sobre todo a quienes Nuestro Señor les ha dado el don de la autoridad como son los Presidentes de las tres clases ya mencionadas.
Por eso debemos conocerlos lo más que podamos entendiendo que su cumplimiento es manifestación de algo querido por Dios y que para ello el mismo Señor nos guía y nos cuida y se adelanta en nuestro camino hacia Él en nuestro actuar dentro de la Adoración Nocturna.
El cumplimiento de los Estatutos no es una carga pesada sino que es para nosotros motivo de un santo orgullo y que si se nos hace pesada es porque no hemos adquirido la habilidad, pericia y costumbre de vivir en ellos y con ellos. Cuando adquirimos la experiencia de manejar algo, como sería un automóvil, todo se nos hace fácil y contemplamos con alegría y gozo nuestra habilidad.
Por otra parte siempre invocamos el auxilio del Señor Jesús para cumplir nuestros deberes de  adoradores de forma correcta, cuando, al ponernos nuestro distintivo le decimos "Tu yugo es suave, Señor. y tu carga ligera..."  y enseguida le suplicamos "...danos tu gracia para llevarlo dignamente". Con esta petición, que nos honra y fortalece, suplicamos a nuestro Dios Sacramentado el ánimo y, por tanto la alegría,  para vivir con dignidad nuestra condición de adoradores celebrando nuestra Liturgia en nuestras vigilias y cumpliendo con lo indicado por nuestros Estatutos.
A continuación se presentan todos los artículos que contienen nuestros Estatutos, con un breve comentario que sirve para ayudar a su mejor comprensión.
Si posteriormente hubiera un revisión o modificación, este estudio nos hará conocer mejor lo que se nos presente, y también se harán los comentarios correspondientes.
Se irán colocando conforme Dios y el tiempo lo dispongan. Suplico su oración para que el ánimo con que lo he iniciado no decaiga.

Con la alegría de la presencia santa del Resucitado en la Eucaristía,
su hermano en el Señor,
Rubén Robles Monge, Adorador Nocturno.


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ESTATUTOS
DE LA
ADORACIÓN NOCTURNA
MEXICANA
DEL
SANTÍSIMO SACRAMENTO

(Con comentarios)


CAPITULO I

DE LA OBRA

Art. 1.-

Esta Institución, fundada en México el 28 de enero  y se inauguró el 4 de febrero de 1900 como Cofradía radicada en el Templo de San Felipe de Jesús de la ciudad de México, fue agregada canónicamente a la Venerable Archicofradía de la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento, de Roma, el 5 de mayo de 1904 y elevada y constituida como Archicofradía  con facultades a su Consejo Nacional para agregarse a otras cofradías del mismo nombre y estatutos el 29 de junio de 1913, por el Papa San Pío X. Tiene por objeto hacer guardia y oración durante las horas de la noche a Cristo Nuestro Señor Sacramentado, en reparación y desagravio de los ultrajes que le prodiga la humanidad y su ley suprema es la caridad y el amor mutuo entre todos los hermanos. Es una asociación católica sujeta en todo a la autoridad de la Jerarquía Eclesiástica y de carácter puramente piadoso que consiste, como su nombre lo indica, en adorar de noche a Jesús Sacramentado; no es ni más ni menos que esto, no tiene otros fines ni debe hacer otra cosa que adorar de noche al Santísimo Sacramento del Altar.
Su Órgano Oficial único es: "La Semilla Eucarística" editada mensualmente por el Consejo Nacional.


Comentario

La primera parte de este artículo habla de la fundación de la Adoración Nocturna Mexicana, en aquel entonces "Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento". Su fundación fue el 28 de enero y su inauguración a la siguiente semana , el 4 de febrero de 1900. Siempre decimos que su fundación fue el 4 de febrero, pero no olvidemos que la primera etapa de la existencia de una sección es su fundación y la segunda, su existencia legal y pública, es su  inauguración  que es  donde se hace el recibimiento y la consagración de los  adoradores, (imposición de distintivos), con el ceremonial indicado en nuestro Ritual.
Su agregación a la Archicofradía Romana, para gozar de las mismas indulgencias y privilegios, se realizó el  5 de mayo de 1904.
Con el fin de que las nuevas secciones que se erigieran posteriormente pudieran gozar de los beneficios, privilegios e indulgencias concedidas por la Santa Sede a la Sección de San Felipe de Jesús de la ciudad de México, ésta fue elevada y constituida como Archicofradía, con facultades a su Consejo Nacional para recibir a las nuevas secciones hermanas, el 29 de junio de 1913, tal como se establece por el "Breve de Su Santidad San Pío X"
La segunda parte habla del objetivo fundamental de la Adoración Nocturna. El adorador se consagra para ser un hombre o mujer de oración para suplicar la caridad divina en bien de sus hermanos, a nivel universal, particularmente de aquellos que fomentan y realizan el mal y rompen su relación con Dios cometiendo el pecado. Esta condición hace del adorador nocturno, hombre o mujer, un intercesor, entresacado por Dios mismo de su Pueblo Santo para que como miembro de la Iglesia, con la Iglesia y en la Iglesia suplique el perdón que todos necesitamos pero más aún aquellos que están alejados del Señor.
Una característica fundamental es nuestra sujeción u obediencia absoluta a la Jerarquía Eclesiástica, es decir al Papa, a los Obispos y a los Presbíteros, siendo estos últimos los que nos acompañan como Directores Espirituales en nuestras secciones.
Con respecto al carácter piadoso de nuestra obra de oración frente a Nuestro Señor Sacramentado,  el artículo establece una frase de apariencia absoluta: "no es ni más ni menos que esto...".
Esta frase no debe tomarse como algo que limita nuestra actividad de cristianos, hombres y mujeres de Iglesia, discípulos y misioneros del Señor que nos ha llamado. Con esta indicación debemos entender que, específicamente como adoradores, nuestra actividad es solamente la oración frente al Señor en la Eucaristía y que no debemos usar el nombre honorable de la Adoración Nocturna para actividades diferentes de su objetivo. Esta parte de este artículo hizo que la Adoración Nocturna no participara como defensora de la Iglesia en los años de la persecución religiosa y, sin embargo muchos adoradores fueron "cristeros", pero por decisión propia, sin manifestar explícitamente su pertenencia a la Adoración Nocturna. A lo largo de la exposición de los artículos de nuestros Estatutos, encontraremos otras indicaciones que dan mayor luz a estas explicaciones.
Por otra parte el adorador ha sido llamado por el Señor de manera similar a como hace dos mil años llamó a los apóstoles: no los llamó para  que lo contemplaran simplemente  sino para prepararlos y enviarlos al mundo en su nombre, los llamó para construir una relación de amor entre Dios y nosotros.
Esta relación de amor se construye ahora, en este camino de la Adoración Nocturna, con la oración ante Nuestro Señor Sacramentado, con humildad,  y con la mente y el corazón abiertos,  dispuestos a escuchar las indicaciones del Señor,  y se construye para los mismos fines: el envío de nosotros para realizar la transformación del mundo, ordenando y dirigiendo todas las cosas creadas hacia Dios, particularmente a hombres y mujeres para que descubran  que Dios es Amor, actividad realizada con nuestro testimonio de vida, como dice el artículo, con "el amor mutuo entre todos los hermanos" como ley suprema.
La Adoración Nocturna Mexicana cuenta con su órgano oficial de información, la revista mensual que se llama "Semilla Eucarística". Todos los adoradores deben contar con esta revista donde se da información concerniente a la vida de la Adoración Nocturna en nuestro país y se procura fortalecer la espiritualidad del adorador. Todos los dirigentes de las secciones están obligados a promover y difundir la Semilla Eucarística, aún entre quienes no son adoradores.



Art.2.-
La Adoración Nocturna Mexicana, con el fin ya expresado, se forma o compone de las Cofradías, sin número limitado, establecidas o por establecerse  en lo futuro en todas las parroquias de cada una de las poblaciones del territorio nacional. Se designa a cada una con el nombre de "Sección", porque  forman parte del todo, que se denomina "Adoración Nocturna Mexicana" ; pero cada Sección es una verdadera Cofradía Parroquial que consta de Turnos y éstos de adoradores.
La "Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento" es una en todo el mundo, su Archicofradía Matriz o sea la Prima Primaria está en Roma. En México es una institución nacional, una sola familia, un solo cuerpo, que ostenta en estos caracteres su principal belleza; todos los  miembros que forman parte de esta familia, desean la unidad de aspiraciones, de práctica, de lenguaje, de vida, de todo. Estas santas aspiraciones están expresadas en los lemas de la propia Bandera: "Sacramentum pietatis. Signum unitatis. Vínculum caritatis"; Sacramento de piedad, Signo de unidad, Vínculo de caridad. Por eso los adoradores nocturnos solo deben tener un ideal: Cristo Sacramentado; una ley: los estatutos; un uniforme: el distintivo nacional; una Bandera: la que juramos al ser recibidos en la Archicofradía de la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento.


Comentario

El artículo expresa el deseo de que en cada Parroquia de nuestro país se establezca la Adoración Nocturna.
"Cofradía" es un grupo formado por "cofrades", palabra que quiere  decir hermanos. Esta palabra se usa para significar solidaridad, unidad, compañerismo, apoyo mutuo, que son características de los hermanos que  se unen para llevar a cabo un proyecto, que en nuestro caso es religioso.
A pesar de que el nombre de Cofradía es correcto, los adoradores debemos llamarlas "Secciones" como se indica en el artículo, para mostrar más claramente y con mayor énfasis nuestra pertenencia a un todo que es la gran familia de la Adoración Nocturna Mexicana  y no de otra  manera.
De aquí sale la expresión "hermanos" que es la forma en que nos señalamos unos a los otros en nuestra relación como adoradores, palabra que debemos darle el honor que merece porque, finalmente somos hijos de un mismo Padre que es Dios.
La segunda parte del artículo expresa la unidad de la Adoración Nocturna en todo el mundo, cuyos fines y objetivos son los mismos; En diversos países en el mundo existe la Adoración Nocturna y sus fines y objetivos son los mismos, con algunas variantes, según las costumbres y condiciones de cada uno, pero la Sección Madre está en Roma que se le denomina "Prima Primaria". La belleza de nuestra obra es su unidad de aspiraciones, de práctica, de lenguaje, de vida, una misma fe, un solo Señor: Cristo Sacramentado
Estos ideales se desean expresar con las frases con que se adornan nuestras banderas como proclamación que nos anima a ser adoradores dignos, unidos, hermanados, es decir en comunión con Nuestro Señor Jesús Sacramentado.
San Agustín exclama: «O sacramentum pietatis! O signum unitatis! O vinculum caritatis!» («¡Oh sacramento de piedad, oh signo de unidad, oh vínculo de caridad!»).
Ante las divisiones de la Iglesia se hacen apremiantes las oraciones al Señor para que lleguen los días de la unidad completa de todos los que creen en Él.
Pero para ello se necesita antes la oración de aquellos que creemos en Él y nos hermanamos, viviendo la comunión entre nosotros y con el Señor, como testimonio de amor, como lo  somos  los adoradores nocturnos.
Y así también nosotros exclamamos, ante el Señor Jesús en la Eucaristía  ¡Oh Sacramento de piedad! para que nos inspire, por el amor a Él, tierna devoción a las cosas santas, y, por el amor al prójimo, actos de amor y compasión.
¡Oh signo de unidad¡ Porque quien es la razón de nuestra unidad y solidaridad es exclusivamente Él, porque comemos su Cuerpo y bebemos su Sangre y estando unidos nosotros, manifestamos en el mundo la unidad del Padre con el Hijo y con el Espíritu Santo.
¡Oh vínculo de caridad! ¡Vínculo de Amor! A los adoradores nocturnos nos une el Señor entre nosotros y con Él con lazos de amor, indestructibles, sólo rotos por el pecado,
Así expresa este artículo nuestro ideal: ante todo el Señor Jesús Sacramentado y luego todo lo demás, como se indica.


Art. 3.-
Todas las Secciones Adoradoras Nocturnas de la Nación estarán sujetas a los presentes Estatutos, prestando obediencia a la Jerarquía que los mismos establecen para formar una gran familia eucarística que se denomina "Adoración Nocturna Mexicana".

Comentario

El artículo establece con claridad que todas las Secciones de la adoración Nocturna están sujetas, es decir deben obedecer, a  todas las indicaciones de los Estatutos y recalca la obediencia a nuestros pastores como se indica ya desde el Art.1, unidos como una gran familia, la "Adoración Nocturna Mexicana".



Art. 4.-
El lema o señal oficial de la Adoración Nocturna Mexicana, con el cual deberá encabezar todos sus documentos y principiar todos sus actos es: ¡Adorado se el Santísimo Sacramento'  ¡Ave María Purísima¡

Comentario

Como conclusión de lo expresado por los artículos anteriores se llega a las exclamaciones que se indican y que muestan nuestra calidad de adoradores del Resucitado en la Eucaristía.
La primera parte quiere significar nuestro rendimiento absoluto al Señor Sacramentado en el Pan Consagrado. Es una proclamación que se debe hacer con honor y con convencimiento de la presencia santa del señor Jesús en el Santísimo Sacramento, la Eucaristía.
Más que con palabras, será con nuestra vida que daremos el énfasis y la fuerza de esta exigencia hacia nosotros mismos,  de  la  adoración que se debe a la presencia divina.
Con la segunda parte, queremos dar alabanza a nuestra Madre, la Virgen María, celebrando la especial predilección de Dios para ella, de guardarla de todo pecado, para el bien de todos nosotros, porque de ella nacería Dios mismo.
Entendiendo bien el artículo, estas expresiones se harán al principio de  nuestros actos solamente. No es correcto decirlas cada vez que hablamos en nuestras reuniones, porque entonces se vuelve rutinario y sin vida. El Catecismo de la Iglesia Católica expresa en uno de sus párrafos que "no se debe familiarizar con las cosas santas" queriendo explicar que dichas cosas no se deben volver sólo una costumbre de decirlas por decirlas. Como el artículo dice, basta con que se digan al iniciar nuestros actos. Ya nuestro ritual las introduce en nuestras Preces para la Celebración de Juntas.


GOBIERNO DE LA
ADORACIÓN NOCTURNA

Art. 5.-
La Adoración Nocturna Mexicana, como hija de la Iglesia Católica profesa obediencia y adhesión inquebrantable al Vicario de Cristo, el Papa, al Episcopado Mexicano, y a sus representantes inmediatos los Directores Espirituales.

Los grados de la Jerarquía encargada del gobierno de la Corporación son:

I.-  Asamblea Nacional.

II.-Consejo Nacional.

III.-Consejo Superior (Arquidiocesano o Diocesano)

IV.-Consejo Directivo de Sección.

Todos lo grados de esta Jerarquía tendrán por oficio cumplir y hacer cumplir a sus subordinados estos Estatutos, en los términos que en ellos se establecen y con formas de la más exquisita prudencia, caridad y justicia, pero con decisión inquebrantable.

Comentario

A lo largo de todos los Estatutos encontraremos recalcadas las indicaciones de "obediencia y adhesión inquebrantable" a nuestros pastores, desde el Papa hasta el más humilde y sencillo presbítero Director Espiritual.
Ello se debe a la especial relación con Dios y con la Iglesia que ellos tienen como consecuencia de su consagración por el sacramento del Orden Sacerdotal.
No debemos buscar en ellos conocimientos del mundo por algún conocimiento universitario o de alta tecnología, aunque algunos sí los tengan. Ellos son nuestros guías en el camino hacia Dios y por ello, sobre todo nosotros como adoradores, debemos pedir al Señor les de la  fortaleza para que cumplan su labor santamente. Nosotros, el Pueblo de Dios, somos responsabilidad de ellos, tienen que dar cuentas a Dios de nosotros; pero también, inversamente, ellos son responsabilidad nuestra, lo que cumplimos con nuestra oración por ellos y con nuestra obediencia y solidaridad  y ayuda tanto materialmente como en las necesidades de su labor pastoral.
En cuanto a los grados de la jerarquía encargada del gobierno de la Adoración Nocturna Mexicana, diremos que, según el espíritu de los Estatutos, La Asamblea Nacional sólo tiene funciones de decisión; los Consejos Nacional, Superior Arquidiocesano (o Diocesano) y de Sección tienen también funciones de supervisión, cada uno a su nivel. Para llegar del grado mayor al  menor, y viceversa, sólo es posible, guardando el orden jerárquico.
Aunque el Consejo Nacional tiene funciones de supervisión inclusive sobre los Consejos de Sección y aún sobre  los simples adoradores, cualquier recomendación se hará por la vía correcta, dirigiéndola al Consejo Superior correspondiente quien tomará la decisión apropiada.
Un simple adorador desde su Sección puede llegar al Consejo Nacional, pero por intermediación de su Consejo De Sección y éste, a su vez,  por medio de su Consejo Superior.
Guardar el orden indicado por nuestros Estatutos es un honor para los adoradores, porque es cuestión de disciplina  y obediencia y orden. No olvidemos que la Adoración Nocturna siempre ha sido escuela de estas virtudes.
El artículo también hace notar que, en todos los niveles, para quienes tienen el don de la autoridad otorgado por Dios, su deber es cumplir y hacer cumplir los Estatutos con actitudes de amor y solidaridad, para nuestros hermanos, sobre todo con los más humildes y sencillos, pero "... con decisión inquebrantable.", es decir con firmeza y conocimiento.
No olvidemos que el Señor  ha puesto a los dirigentes para guiar hacia Él a esa porción de su Pueblo Santo que forman sus secciones y del cual tienen  que darle cuentas al final de su vida, aunque lleguen a ese final aún habiendo renunciado a la Adoración Nocturna..



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Breve del Soberano Pontífice  SAN PIO X
 
Para perpetua memoria.
Nada es más grato a nuestro corazón, como el que se vigorice el espíritu de los fieles por el ejercicio de actos de amor y obsequio a la Divina Eucaristía, de donde brota la caridad de Cristo como de su misma fuente y procede con abundancia el alimento que da vida al espíritu.
Así pues, con gran alegría hemos recibido la noticia de que la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento, establecida en la ciudad de México, en la Iglesia Nacional de San Felipe de Jesús, llamada vulgarmente "Templo Expiatorio" ha producido tan abundantes frutos, por el celo de mis hijos, los Operarios Diocesanos, que este piadoso ejercicio ya se practica en muchas poblaciones de la nación mexicana, habiéndose erigido en todas ellas otras cofradías con el mismo nombre y fin.
Ahora bien, estando la antes dicha  Cofradía de la Ciudad de México debidamente agregada a la Archicofradía Romana desde el día 5 de mayo de 1904, y siendo muy difícil, consideradas las particulares circunstancias de aquella República, recurrir a Roma para que las demás Cofradías que se erijan posteriormente gocen de semejante agregación, absolutamente necesaria para ganar las indulgencias, nuestro amado hijo, el Rector de la misma Iglesia Nacional, muy encarecidamente suplicó a Nos que la Cofradía de la misma Iglesia fuese elevada a Archicofradía, con facultad de poder agregarse a ella otras Cofradías.
Nos, aceptadas las letras de recomendación del Venerable Hermano, Arzobispo de México, corroboradas con la anuencia de Nuestro Delegado de esta Santa Sede Apostólica en aquella República, movidos por el gran deseo de fomentar la piedad, en cuanto nos sea posible, hacia la Divina Eucaristía, con gusto atendimos las preces del laudable Rector.
Así es que, por las presentes letras, con Nuestra Autoridad Apostólica, erigimos, elevamos y constituimos en Archicofradía a la Cofradía de la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento establecida canónicamente en la Iglesia Nacional de San Felipe de Jesús de México, y la adornamos de los privilegios y gracias de que goza esta Archicofradía Romana. Además, con Nuestra misma Autoridad, por las presentes concedemos a los Directores y Subdirectores y sus sucesores, de esta Archicofradía erigida por Nos, que tengan facultad para agregar a la suya otras cofradías del mismo nombre y estatutos que existan en la actualidad, y se erijan en adelante, dentro de los límites de la Nación Mexicana; guardadas las formas de la Constitución del Papa Clemente VII, nuestro predecesor de feliz memoria y otras ordenaciones apostólicas publicadas después, y a la vez puedan concederles todas y cada una de las indulgencias y absolución de pecados y dispensas de penitencias concedidas por la Santa Sede Apostólica a la misma Archicofradía, con tal de que sean de las que puedan concederse.
Asimismo, queremos y mandamos en estas Nuestras Letras, se tengan como aprobadas y establecidas y así en lo sucesivo; y declaramos nula y de ningún valor cualquier autoridad, no obstante las constituciones y ordenaciones apostólicas, aún las dignas de especial mención y estimación y otras cualesquiera que establezcan lo contrario.

Dado en Roma junto a San Pedro, bajo el anillo del Pescador, el día 29 de junio de 1913, décimo de Nuestro Pontificado.

R. Card. Merry del Val.
Srio. de Estado


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Pange Lingua
11 de marzo de 2012,
2do. domingo de Cuaresma.
La transfiguración de Jesús  (Marcos 9,2-13)


Seis días después, Jesús se fue a un monte alto, llevando con él solamente a Pedro, Santiago y Juan. Allí, en presencia de ellos, cambió la apariencia de Jesús.  Sus ropas se volvieron brillantes y blancas, como nadie podría dejarlas por mucho que las lavara.  Y vieron a Elías y Moisés, que conversaban con Jesús.  Pedro le dijo a Jesús:
–Maestro, ¡qué bien que estemos aquí! Vamos a hacer tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Es que los discípulos estaban asustados y Pedro no sabía qué decir.  En esto vino una nube que los envolvió en su sombra. Y de la nube salió una voz:
–Este es mi Hijo amado. Escúchenle.
Al momento, al mirar a su alrededor, ya no vieron a nadie con ellos, sino sólo a Jesús.
Mientras bajaban del monte les encargó Jesús que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado.  Así que guardaron el secreto entre ellos, aunque se preguntaban qué sería eso de resucitar.


Comentario

La nueva apariencia del Señor en la Eucaristía es tan  resplandeciente como su transfiguración de aquel tiempo. Pero es un resplandor que confunde y deslumbra a nuestros ojos que no son los normales, materiales, sino a nuestros ojos de fe.

Mirar al Señor en los dones consagrados nos debe llevar a un estado de temor  parecido al de los apóstoles.

Entender la Presencia Santa con nuestras limitaciones de comprensión es bastante difícil, perturba, hace dudar. Por eso hay muchos que niegan esa presencia, tan sujetos como son a las percepciones materiales.

Cuando nos damos cuenta de esa gran realidad de la presencia de nuestro Dios en la Eucaristía, igualmente, como Pedro, Santiago y Juan  podemos escuchar la Voz que nos dice lo mismo “Este es mi Hijo amado. Escúchenle”.

¿Dónde habremos de escucharle? En la Sagrada Escritura, en la Biblia.

Si queremos oír al Señor, estar cerca de Él, tendremos que buscar en la Sagrada Escritura su palabra, su voz, pero más precisamente el Señor de la Eucaristía se entrega a nosotros al recibirlo por lo que nos dice en lo que leemos.

Y también, como Pedro, al sentirnos inmensamente felices,  podemos decirle que sería bueno hacer no tres chozas, sino una sola, para estar Él con nosotros o nosotros con Él.

Y terminando de escucharle, el Señor ya no nos diría que no se lo contáramos a nadie, sino precisamente todo lo contrario, porque ya resucitó y está entre nosotros.

Así es: el Resucitado es nuestro Señor de la Eucaristía. Vive con nosotros.



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Pascua, el triunfo de la verdad.

La razón fundamental para la crucifixión del Señor fue su proclama de la verdad, donde el amor de Dios se manifiesta en todo su esplendor. Pero esta proclamación fue tan vívida y contundente que no pudo ser soportada por quienes ejercían la autoridad, que en muchos de los casos vivían en y con la mentira, con el fin de sojuzgar al Pueblo de Dios.
No queremos decir, de ninguna manera, que el pueblo donde nació, vivió y predicó el Señor Jesús, fue el culpable de su muerte. Ellos fueron solo figura de la humanidad entera que necesitaba ser redimida para volver a ser objeto de la benevolencia divina. De hecho, puede decirse que fueron instrumento de Dios para la redención que Él trajo. En todo caso la culpa es personal de quienes participaron. El Señor también murió por y para ellos.
Esta humanidad, desde Adán y Eva hasta los últimos nacidos antes del regreso del Rey, ha sido lastimada por el pecado de Adán.  Necesita un Redentor, un intermediario ante Dios, un sacerdote que ofrezca los dones de salvación.
El mismo Dios ofrece todo eso. Y lo realiza mediante la Encarnación del Verbo, que toma carne y participa en el tiempo en la persona de Jesús de Nazaret, el hijo de José el carpintero y de María, la campesina. Es el Señor Dios en Jesús de Nazaret. Todo él es el Señor.
En Jesús de Nazaret culmina el tiempo y la promesa hecha por Dios desde el principio.
Esta promesa trae no solo una existencia teórica sino práctica. El Señor Jesús vive lo que predica hasta el final: “Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas.” (Jn 10,11).
Su proclama de la verdad es fascinante: “El diablo le dijo entonces: -Si eres el Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le respondió: -Está escrito: no solo de pan vive el hombre…” (Lc 4,3-4).
“Ustedes dicen… pero Yo les digo…”
La vida material del Señor fue la del Reino en acción, por ello siempre fue un a acción de gracias permanente al Padre del cielo.
Su actitud permanente en la verdad fue lacerante; la proclamación del amor de Dios por los pobres, por los necesitados, los marginados, los niños, la mujer…la resurrección de los muertos… cuando que se pensaba que Dios manifestaba su predilección y bendecía solamente dando bienes materiales o amplio poder y todos los demás eran maldecidos de Dios. Y más cuando se decía que con el fin de la vida toda relación con Dios se terminaba.
Y con todo eso, el Señor dio la vida por sus hermanos muriendo como verdadero Dios: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”; y con verdadero dolor humano: “¡Dios mío, porqué me has abandonado!...”
Pero aún, hablando de su muerte, el Señor sigue en la verdad: “El Padre me ama, porque Yo doy mi vida para recuperarla de nuevo. Nadie tiene poder para quitármela: soy Yo quien la doy por mi propia voluntad. Yo tengo poder para darla y para recuperarla de nuevo. Esta es la misión que recibí de mi Padre”. (Jn 10, 17-18).
“…destruyan este templo, y en tres días yo lo levantaré de nuevo.” (Jn 2,19).
Y verdaderamente el Señor resucitó, y por ello su triunfo es nuestro triunfo, su gloria es también nuestra. San Pablo insiste en su predicación que el Señor murió por nuestros pecados. Es su muerte la que nos ha recuperado la plenitud del amor de Dios; pero también insiste: “Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe”.
La resurrección del Señor es lo que da luz a su muerte y por eso reconocemos que por ella nuestra redención se realizó.
En realidad el triunfo del Señor en su resurrección es triunfo nuestro porque ya no andamos a tientas buscando la verdad. Si no hubiera resucitado, su muerte solo habría sido la muerte de un gran benefactor de la humanidad, pero no sería redentora.
Y Resucitado sigue en la verdad: “No los voy a dejar huérfanos; volveré para estar con ustedes. Dentro de poco, los que son del mundo ya no me verán, pero ustedes me verán y vivirán porque yo vivo”.  (Jn 14, 18-19).
Los cristianos, particularmente los que tenemos el don de ser católicos, por nuestro bautismo ya no somos “del mundo” y le seguimos mirando en la Eucaristía con ojos de fe; y porque Él vive con vida eterna, nosotros vivimos porque participamos de esa vida que es Él y que como Hermano muy amado nuestro, nos la obsequia amorosamente cada vez que, en estado de gracia, nos acercamos a comulgar con Él.
Y esa muerte que nos restaura en la comunión con Dios, permanece en el tiempo, hasta que Él venga, y obtenemos sus méritos cuando participamos en la celebración de la Santa Misa. No participar en este dinamismo divino que es la Misa es ir en contra de esa verdad que es Jesucristo Nuestro Señor y entramos en la contradicción de tener fe y sin embargo la meta de esa fe no deseamos alcanzarla.
Pascua es el tiempo de celebrar las maravillas que el Padre ha hecho por nosotros con la muerte y resurrección del Hijo. Es el tiempo de gozar y cantar jubilosos que el Señor muerto y resucitado, estando ya “a la derecha del Padre”, sigue con nosotros en el mundo, permaneciendo en la Eucaristía.
La culminación de esas maravillas se dará cuando en Pentecostés también nos gloriemos de la presencia santa del Espíritu Santo, “Señor y dador de Vida”.
Entonces, como los apóstoles y los discípulos, obtendremos el valor para proclamar con fuerza: “Lo que ocurre es que se ha cumplido lo que dijo el profeta Joel: en los últimos días, dice Dios,  derramaré  mi Espíritu sobre todo hombre y profetizarán sus hijos y sus hijas…Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará” (Hech 2,16-17a; 21) “…sepan pues, con plena seguridad, que Dios ha constituído  Señor y Mesías a este Jesús…” (Hech 2,36).





























  Este Señor y Mesías es el Señor de la Eucaristía. El Resucitado. A Él la gloria sin fin.


¡Felices Pascuas de Resurrección 2012!Rubén Robles Monge.



¡Larga vida y gran sabiduría de Dios al Papa Benedicto XVI!


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La  razón de nuestra fe


El Espíritu Santo proporciona un enorme dinamismo para la existencia de la Iglesia y su actividad en el mundo. En particular, para nosotros los adoradores nocturnos reviste una importancia que difícilmente podemos valorar en toda su amplitud.

Y es que el Señor Jesús, el Primer Consolador, con su actuación visible entre los Apóstoles y los discípulos de su tiempo, otorgaba el ánimo y el entusiasmo que los seres humanos necesitamos para actuar y para seguir a alguien al escuchar su palabra. Pero nosotros, en nuestro tiempo, ya no contamos con Él como ser humano.

Entonces ¿Qué nos queda? ¿Con quién contamos?

Contamos con el Espíritu Santo, “Señor y dador de Vida”, el “Consolador”, el “Abogado”, el “Defensor” el Segundo Consolador enviado por el mismo Señor Jesús: “Yo rogaré al Padre que les mande otro Consolador, el Espíritu de la Verdad para que esté siempre con ustedes.” (Jn 14, 16). Y anunciando su pasión y muerte, Él les dice a sus discípulos, lo que igualmente vale para nosotros:  “No los voy a dejar huérfanos; volveré para estar con ustedes. Dentro de poco, los que son del mundo ya no me verán; pero ustedes me verán, y vivirán porque yo vivo”, (Jn 14,18-19).

Nuestro tiempo es el tiempo del Espíritu Santo. Su actividad es conducir  a la Iglesia por el Camino, la Verdad y la Vida. Nuestra esperanza es, en primera instancia, una esperanza fundada en nuestro amor al Espíritu Santo; nuestra fe es, igualmente, fundada en esa esperanza: nadie puede decir que Jesús es Señor, si no somos impulsados por el Espíritu Santo.

Es verdad que el acontecimiento pascual, la muerte y resurrección del Señor Jesucristo, trajo, para toda la Creación, de la cual formamos parte los humanos, la redención prometida al principio. Nadie puede llegar al Padre si no es por el único mediador Jesucristo Nuestro Señor.

Pero es el Espíritu  Santo quien nos hace conocer al Señor Jesús en toda su divinidad. Es esta generosa  Persona quien nos conduce a esta verdad grandiosa, porque el mismo Señor lo prometió: “ Cuando venga el Espíritu de la Verdad, Él los guiará a toda verdad... Él mostrará mi gloria, porque recibirá de lo que es mío y se lo dará a conocer a ustedes.” (Jn 16,13a; 15-16).
Nuestro Dios y Señor Espíritu Santo mantiene y aviva nuestra fe, Él es la razón de nuestra fe. Esta fe es mantenida tanto interiormente como exteriormente: interiormente, porque ha puesto su habitación en lo más profundo de nosotros por el bautismo y la confirmación; exteriormente porque nadie puede aprisionar la excelsitud de Dios.

¿Para qué es mantenida esta fe? Para transformar al mundo, para hacerlo santo y habitación de Dios Trino, venciendo al mal que hay en él; es decir: evangelizar. En la lucha no estamos solos, el Señor Jesús lo prometió: “En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.” ( Jn 16, 33b). Aquí está también la labor del Santo Espíritu: nos mantiene en la valentía para vencer en esta lucha contra el mal.

Así que todos los cristianos le debemos mucho amor a Nuestro Señor el Espíritu Santo.
Para nosotros los adoradores nocturnos, mujeres y hombres con una vocación especial, la deuda es mayor. El Espíritu Santo estuvo presente de forma singular en nuestra consagración como adoradores: Cuando nos consagraron  y no revistieron con nuestro distintivo cantamos: “Ven Espíritu creador, visita nuestras almas...” y Él nos condujo a la verdad plena: “ Dentro de poco, los que son del mundo ya no me verán; pero ustedes me verán, y vivirán porque yo vivo” Así habló el Señor Jesús ¡Cuánta verdad!

¿Acaso no lo vemos en la Eucaristía? ¿Acaso no vivimos porque Él nos hace partícipes de su propia vida cuando nos acercamos al Divino Manjar? ¡Qué maravilla! Porque lo vemos y vivimos por Él, es que cada noche en que nos toca nuestra vigilia, nos presentamos  en visita privada para cantarle y alabarle a Él, al Señor Jesús, y junto con Él, darle gloria al Padre.

Es el impulso de nuestro Señor Espíritu Santo que llena nuestros corazones y enciende en nosotros el fuego de su amor para realizar la labor divina que nos ha sido encomendada por amor.

Es el Otro Consolador que nos hace reconocer al Primero. A Él la gloria sin fin.

Pentecostés 2012


Secuencia


Ven Espíritu Santo y desde el cielo envía un rayo de tu luz.

Ven padre de los pobres, ven dador de las gracias, ven luz de los corazones.

Consolador óptimo, dulce huésped del alma, dulce refrigerio.

Descanso en el trabajo, en el ardor tranquilidad, consuelo en el llanto.

Oh luz santísima: llena lo más íntimo de los corazones de tus fieles.

Sin tu ayuda nada hay en el hombre, nada que sea inocente.

Lava lo que está manchado, riega lo que es árido, cura lo que está enfermo.

Doblega lo que es rígido, calienta lo que es frío, dirige lo que está extraviado.

Concede a tus fieles que en Ti confían, tus siete sagrados dones.

Dales el mérito de la virtud, dales el puerto de la salvación, dales el eterno gozo.

Amén, Aleluya.
junio 2012



¡Larga vida y gran sabiduría de Dios al Papa Benedicto XVI!


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El Espíritu Santo
El Espíritu Santo.

En los últimos tiempos la Iglesia sufre fuertemente en varias partes del mundo, es perseguida, reducida a simple organización humana con todos los defectos. No se toma en cuenta a sus indicaciones, principalmente lo que nos indican el Papa y los obispos en comunión con él.

Algo hay en el ambiente humano que sobra: la soberbia, el egoísmo, el individualismo. Pero hay algo mucho más importante que falta: el sentir de Dios, la relación con Él, de quien es el reino, el poder y la gloria.

Si nos atenemos a nuestro simple sentir, a nuestras percepciones únicamente materiales, es decir a resaltar nuestro orgullo, difícilmente encontraremos aquello por lo cual somos verdaderamente humanos y, por ello, a ser lo que verdaderamente somos: seres con horizonte de eternidad, seres eternos.

A muchos no les importa. Han sido dirigidos, educados, a valerse por sí mismos; su valía la fundamentan en lo que tienen y no en lo que son. Y para más tener, deben desarrollar sus sentidos, ser más listos, lo que significa que deben ver por su autoexistencia aún a costa de destruir a los demás y mejor aún si no pueden defenderse como los que no han nacido y los que en su lecho esperan el encuentro con Dios.

El sentir de Dios corrige nuestros defectos, nos damos cuenta del camino a seguir y, aunque nos cueste sufrimientos y pesar, lo transitamos para llegar a ser lo que verdaderamente somos.

Y la mayor dificultad  es descubrir este sentir de Dios. No se trata de que intelectualmente, es decir por nuestros conocimientos materiales, sepamos quién es Dios, o lo que nos dicen de Él. Se trata de un descubrimiento transformante, que da luz en lo más oscuro de nosotros, que da inteligencia a lo más ignorante que tenemos, es decir nos da sabiduría, nos da la gracia.

Eso solo puede provenir de quien es la fuente de todo ello: Dios mismo. Nada ni nadie hay en el universo que pueda transformarnos de tal forma, por eso debemos recurrir a Él.

Por la revelación misma de Dios sabemos que, en esencia, es trinitario. Su ser divino, uno y único, lo forman tres divinas personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Cada Persona Santísima desarrolla un ministerio para nuestro favor: Creador, Redentor, Santificador (y Guía).

Dirijamos nuestra atención al Santificador y Guía, El Espíritu Santísimo, “Señor y dador de Vida...”

San Pablo nos enseña algo muy importante: “... nadie puede decir: Jesús es el Señor si no es por influjo del Espíritu santo” (1Cor 12,3).

Nuestro Señor Jesucristo, Redentor, que nos recupera con su muerte el amor del Padre es nuestra meta, nuestro fin, nuestra única esperanza; es a quien debemos buscar. Pero en las tinieblas de nuestro orgullo, de nuestra soberbia y de nuestra ignorancia no podemos encontrarnos con Él y sin Él no podemos ser lo que somos.

Solo el Espíritu Santo, Dios y Señor “...que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria” es quien  puede influir en nosotros para este descubrimiento maravilloso del amor del Padre que se nos ha dado en el Hijo.

Si no buscamos al Espíritu Santo, individualmente o como humanidad entera... como Iglesia, podemos repetir sin cesar que Jesús es nuestro salvador y que es el amor del Padre para nosotros, pero sin la pasión y el convencimiento transformantes que nos da el Espíritu Santo.
El mismo Señor Jesús lo prometió: “Yo rogaré al Padre que les mande otro Consolador, el Espíritu de la Verdad para que esté siempre con ustedes.” (Jn 14, 16).

Si el Espíritu Santo es importante para la Iglesia es por esta promesa del Señor Jesús. Sin su presencia permanente entre nosotros, seríamos la mentira en el mundo predicándola y viviéndola.

Debemos descubrir esta presencia constante de Nuestro Dios y Señor Espíritu Santo en el mundo, particularmente en la Iglesia, para guiarnos a la verdad última que es Jesucristo Nuestro Señor, Camino, Verdad y Vida, el amor del Padre entregado a nosotros.

“Cuando venga el Espíritu de la Verdad, Él los guiará a toda verdad... Él mostrará mi gloria, porque recibirá de lo que es mío y se lo dará a conocer a ustedes.” (Jn 16,13a; 15-16).

Si queremos transformar el mundo, nuestro sostén deberá ser el Espíritu Santo. El, con la comunicación de sus dones, también nos dará la fortaleza, el valor, y la emoción y entusiasmo de los primeros cristianos cuando, a partir de Pentecostés hicieron arrancar a la Iglesia para su misión en el mundo: proclamar a Jesucristo Señor como el Salvador de la humanidad y en quien se han cumplido todas las promesas y a quien debemos buscar para santificarnos, es decir encontrar a Dios.

Sin el Espíritu Santo, nada hacemos dentro de la Verdad para poder comunicarla a los otros.

No podemos seguir olvidándonos de Él, debemos descubrirlo en nuestra vida personal y en la vida de la Iglesia.

A Él la gloria sin fin.Rubén Robles Monge  26y12


¡Larga vida y gran sabiduría de Dios al Papa Benedicto XVI!


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Por el 50º. Congreso Eucarístico Internacional

En junio de 2012, se celebrará en Dublín, Irlanda, el quincuagésimo Congreso Eucarístico Internacional. Por una feliz coincidencia, el año 2012 también marca el quincuagésimo aniversario  de la inauguración del Concilio Vaticano II. El tema para el Congreso Eucarístico de Dublín, “La Eucaristía, Comunión con Cristo y entre nosotros”, recoge la noción de comunión que fue tan central en la visión del Concilio.
El Concilio Vaticano II puede ser descrito como un acontecimiento pentecostal que permanece como brújula segura por la que la Iglesia también hoy mantiene su rumbo. Una inquietud primordial a lo largo de sus deliberaciones fue cómo, en estos tiempos en que la raza humana entró en una nueva etapa de la historia que involucra numerosos cambios nuevos, rápidos y profundos, la Iglesia puede manifestar mejor a Jesucristo para que las personas de nuestro tiempo pueda verlo, escucharlo, y encontrarse con Él viviendo entre nosotros. En respuesta a esta inquietud, el Espíritu Santo guió al Concilio para promover una eclesiología de comunión. Es muy apropiado, por lo tanto, que el Congreso Eucarístico, coincidiendo con este significativo aniversario del Concilio, dirija nuestra atención a este tema de comunión.
La noción de comunión es, justamente, muy significativa para la evangelización, en concreto para comunicar la Buena Nueva de Jesucristo, que desea estar junto a nosotros en su alegría y libertad, en su ardor y paz. Los muchos hermanos y hermanas en la fe que se congregarán para el Congreso Internacional, procedentes de Asia y África, de América y de Oceanía, así como de Europa, enriquecerán nuestra exploración del tema del Congreso, al expresar la unidad y diversidad de la comunión de la Iglesia.



Comentario

Leemos en nuestro Ritual (Pág. 106: Lectura Breve):

“El cáliz de nuestra acción de gracias:
¿no nos une a todos en la sangre de Cristo?,
y el pan que partimos: ¿no nos une a todos en el cuerpo de Cristo?
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos,
formamos un solo cuerpo,
porque comemos todos del mismo pan,”
(1Cor. 10, 16-17).

El Congreso Eucarístico Internacional de Dublín desea enfatizar esta enseñanza de San Pablo. Quizá exactamente ni se mencione esta cita bíblica pero la idea es perfectamente ésta, que tomamos para la celebración de la Liturgia de nuestras vigilias.

No olvidemos que la palabra comunión no seignifica comer o tomar o recibir. Esta palabra se refiere a tener unidad, es decir tener entre todos la misma manera de pensar de sentir o de buscar: tener un objetivo común. Cuando en la Santa Misa decimos que “vamos a comulgar” su sentido real es éste, es decir nos unimos al Señor, más bién Él se une a nosotros para transformarnos y unirnos a Él todos los que comulgamos. Por eso al estar unidos por el Señor, nosotros resultamos unidos. Esto es la “comunión”

La lectura de nuestro Ritual nos indica que San Pablo llama la atención a los cristianos habitantes de Corinto, y lo hace con fuerza, debido a cierta división existente entre ellos por malentender la enseñanza que se les había dado: “Hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, yo los exhorto a que se pongan de acuerdo: que no haya divisiones entre ustedes y vivan en perfecta armonía, teniendo la misma manera de pensar y de sentir. Porque los de la familia de Cloe me han contado que hay discordias entre ustedes.  Me refiero a que cada uno afirma: «Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo». ¿Acaso Cristo está dividido? ¿O es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O será que ustedes fueron bautizados en el nombre de Pablo?” (1 Cor. 1, 10-13)

Como vemos, somos cristianos con verdadera fe cuando estamos reunidos en torno a Jesucristo Nuestro Señor. No hay nada en el mundo que valga la pena, sino solo esto: unidos entre todos y unidos al Señor. En esto tiene sentido la Comunión en la Iglesia. Y, por tanto, tiene sentido todo lo que la Iglesia enseña.

Este misterio de comunión va más allá de nuestra visión material: incluye a los fieles que han muerto en el Señor y que “...no negaron ni al Padre, ni al Hijo, ni al Espíritu Santo...”, como dicen las exequias para difuntos.

La Iglesia nos enseña lo siguiente:

“La comunión eclesial, en la que cada uno es introducido por la fe y el Bautismo, tiene su raíz y su centro en la Sagrada Eucaristía. En efecto, el Bautismo es incorporación en un cuerpo edificado y vivificado por el Señor resucitado mediante la Eucaristía, de tal modo que este cuerpo puede ser llamado verdaderamente Cuerpo de Cristo. La Eucaristía es fuente y fuerza creadora de comunión entre los miembros de la Iglesia precisamente porque une a cada uno de ellos con el mismo Cristo: "participando realmente del Cuerpo del Señor en la fracción del pan eucarístico, somos elevados a la comunión con El y entre nosotros: 'Porque el pan es uno, somos uno en un solo cuerpo, pues todos participamos de ese único pan'. Por esto, la expresión paulina de que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo significa que la Eucaristía, en la que el Señor nos entrega su Cuerpo y nos transforma en un solo Cuerpo, es el lugar donde permanentemente la Iglesia se expresa en su forma más esencial: presente en todas partes y, sin embargo, sólo una, así como uno es Cristo.

Esta comunión, en sus elementos invisibles, existe no sólo entre los miembros de la Iglesia peregrina en la tierra, sino también entre éstos y todos aquellos que, habiendo dejado este mundo en la gracia del Señor, forman parte de la Iglesia celeste o serán incorporados a ella después de su plena purificación. Esto significa, entre otras cosas, que existe una mutua relación entre la Iglesia peregrina en la tierra y la Iglesia celeste... De ahí la importancia en la Iglesia no sólo de la intercesión de Cristo en favor de sus miembros, sino también de la de los santos y, en modo eminente, de la Bienaventurada Virgen María. La esencia de la devoción a los santos, tan presente en la piedad del pueblo cristiano, responde pues a la profunda realidad de la Iglesia como misterio de comunión. (Congregación para la Doctrina de la Fe:  "La Iglesia considerada como Comunión").


¡Larga vida y gran sabiduría de Dios al Papa Benedicto XVI!


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La intención Mensual
         Junio 2012



A.D. 2013
A.D. 2013


De Dios es el tiempo y la historia: “Si vivimos, vivimos para Dios, si morimos, morimos para Dios; en la vida y en la muerte somos de Dios…” (Rom 14,7-9)

Nuestra fe exige volver nuestra vista a Dios y confiar en su luz por la cual ilumina nuestro camino hacia Él.

Un nuevo año en nuestra vida es una nueva oportunidad más para purificar nuestro pensamiento, nuestras intenciones, y revisar si el camino que estamos transitando es el que Dios ilumina.

No es una reflexión propia de adultos o viejos. Aunque es cierto que por nuestra experiencia humana dicha reflexión es más patente en nuestros años de adulto, por igual debiera  existir en el niño que ya empieza a razonar por sí mismo. Se me dirá que a los niños no se les debe abrumar con cosas de mayores, y es cierto: no con palabras de adultos, sino con palabras de niños, a su nivel. ¿Acaso no debemos escuchar al Señor, cuando nos advierte: “Dejen que los niños vengan a Mí…” (Luc 18,16)?

En el Año del Señor 2013 nuestro ser está llamado a volverse a Dios con intensidad; estamos viviendo el Año de la Fe, en el cual necesitaremos confrontar nuestra vida con la vida que, amorosamente, Dios nos ofrece en el Evangelio, del cual sobresalen las obras de misericordia y los mandamientos.

¿Qué vida es la que Dios nos ofrece?

“Pues tú has dado a tu Hijo autoridad sobre todo hombre para dar vida eterna a todos los que les diste, Y la vida eterna consiste en que te conozcan a ti , el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú enviaste” (Jn 17. 2-3)

Nuestro fin, la meta de nuestro esfuerzo, es esta vida otorgada por Dios; pero se nos dará a través de un conocer a quien Él ha enviado: a Jesucristo el Señor.

Este conocer no es algo solo intelectual, sino algo que nos hace saber quién es a quien conocemos, qué quiere de nosotros, qué nos invita a hacer para nuestro propio bien: es un encuentro con Aquel que “tiene autoridad para dar vida eterna a todos los que le diste..”

Por eso en este año glorioso debemos buscar a Aquel que puede dar vida eterna. No olvidemos que a quien buscamos vive con nosotros: es nuestro vecino, nuestro prójimo, es el Señor de la Eucaristía.

Los primeros pasos en esta búsqueda se dan en el hogar, en la familia, “Iglesia Doméstica”, donde unos padres enseñan a los futuros padres a buscar a Dios, a dirigirse a Él, a su encuentro: “Dejen que los niños vengan a Mí”. Nuestros hijos e hijas, todos los niños y niñas, son un don de Dios para nuestro gozo y alegría y como tales deben ser dirigidos a Él.

El año que empieza es una invitación de parte de nuestro Dios y Señor el Espíritu Santo para afirmar nuestros pasos hacia Dios, o redirigirlos hacia Él si nos hemos desviado, particularmente dentro de la familia, inicio del caminar hacia el Señor.

El Papa Benedicto XVI, en la fiesta de la Sagrada Familia 2012, nos habla con claridad para concientizarnos:

“Allí donde la libertad de hacer se convierte en libertad de hacerse por uno mismo, se llega necesariamente a negar al Creador mismo y, con ello, también el hombre como creatura de Dios, como imagen de Dios, queda finalmente degradado en la esencia de su ser. En la lucha por la familia está en juego el hombre mismo. Y se hace evidente que, cuando se niega a Dios, se disuelve también la dignidad del hombre. Quien defiende a Dios, defiende al hombre”

En este Año del Señor (A.D.) 2013, confirmemos y afirmemos nuestros pasos al encuentro de quien es la Vida y la otorga amorosamente: Jesucristo Nuestro Señor.

Que Él sea todo en todos.

Su hermano en el Señor Resucitado: Rubén Robles Monge.


¡Larga vida y gran sabiduría de Dios al Papa Benedicto XVI!


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Papa Francisco
Larga Vida y gran sabiduría de Dios al Papa                                       Francisco

Señor y Dios Espíritu Santo, padre de los pobres y dador de dones, guarda en tu amor al Papa Francisco , dale la santidad que viene de Ti e inspírale gran sabiduría para que sepa guiar a Tu Iglesia en la santidad que toda ella necesita para llegar a Ti.

Tú, que con el Padre y el Hijo eres un solo Dios, que vive y reina, por los siglos de los siglos. Amén

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  ...“El que no le reza al Señor le reza al diablo. Cuando no se confiesa a Jesucristo, se confiesa la mundanidad del diablo, la mundanidad del demonio."...

Homilía de la primera celebración de la Santa Misa del Papa con los cardenales. 14 de marzo de 2013.
¡Resucitó!
No está aquí…
¡Resucitó! ¡Aleluya!

Ahora está a “la derecha del Padre”;
pero también sigue con nosotros en la Eucaristía, tal como lo prometió:

“No los voy a dejar huérfanos; volveré para estar con ustedes. Dentro de poco, los que son del mundo ya no me verán, pero ustedes me verán y vivirán porque yo vivo”.  (Jn 14, 18-19).

¡Vayamos a su encuentro!

En el gozo del Señor Sacramentado, el Resucitado.

Su hermano RUBEN ROBLES M.


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