
Julio de 2009
POR LOS JÓVENES EN ESPECIAL POR LOS TARSICIOS E INESES
Los jóvenes en el documento de aparecida.
9.3 Los jóvenes
Los jóvenes y adolescentes constituyen la gran mayoría de la población de América Latina y del Caribe, por ello representan un enorme potencial para el presente y el futuro de la Iglesia y de nuestros pueblos como discípulos y misioneros del Señor Jesús. Los jóvenes son sensibles a descubrir su vocación a ser amigos y discípulos de Cristo. Están llamados a ser "centinelas del mañana", comprometiéndose en la renovación del mundo a la luz del plan de Dios. No temen al sacrificio ni a la entrega de la propia vida, pero sí a una vida sin sentido. Por su generosidad están llamados a servir a sus hermanos, especialmente a los más necesitados, con todo su tiempo y su vida. tienen capacidad para oponerse a las falsas ilusiones de felicidad y a los paraísos engañosos de la droga, el placer, el alcohol y a todas la formas de violencia. En su búsqueda del sentido de la vida, son capaces y sensibles para procurar descubrir el llamado particular que el Señor Jesús les hace. como discípulos misioneros, las nuevas generaciones están llamadas a transmitir a sus hermanos jóvenes, sin distinción alguna, la corriente de vida que viene de Cristo y a compartirla en comunidad construyendo Iglesia y sociedad. Por otro lado constatamos con preocupación que la juventud de nuestro Continente atraviesa por situaciones que le afectan significativamente: los efectos de la pobreza, que limitan el crecimiento armónico de sus vidas y genera exclusión; la socialización que con su transmisión de valores ya no se da prioritariamente en las instituciones tradicionales sino en nuevos ambientes no exentos de una fuerte carga de alienación; su permeabilidad a las formas nuevas de expresiones culturales, producto de la globalización, lo cual afecta su propia identidad personal y social. Son presa fácil de las nuevas propuestas religiosas y pseudo religiosas. La crisis por la que atraviesa la familia hoy en día, les produce profundas carencias afectivas y emocionales. Están muy afectados por una educación de baja calidad, que los deja por debajo de los niveles necesarios de competencia, sumado a los enfoques antropológicos, que limitan sus horizontes de vida y dificultan la toma de decisiones duraderas. Se ve una ausencia de los jóvenes en lo político debido a la desconfianza que generan las situaciones de corrupción, el desprestigio de los políticos y la búsqueda de intereses personales frente al bien común. Se constatan con preocupación suicidios de jóvenes. Otros no tienen posibilidades de estudiar o trabajar y muchos dejan sus países por no encontrar en ellos un futuro, dando a los fenómenos de la movilidad humana y la migración un rostro juvenil. Preocupa también el uso indiscriminado y abusivo que muchos jóvenes pueden hacer del mundo de la comunicación virtual, que brinda la tecnología actual.
Comentario
Verdaderamente los adolescentes y los jóvenes, hombres o mujeres, que ya van abriéndose paso a la vida son como dice el documento de Aparecida en su primera parte. Al final de cuentas, como cualquier ser humano son creación de Dios y de Él no puede salir nada malo. Sin embargo lo que se da, en la mayoría de los casos, es justamente lo contrario. ¿Se habrá equivocado Dios con esta nueva creación? De ninguna manera. Quienes no hemos cumplido con nuestro compromiso hemos sido nosotros, los adultos, ya sea como padres o como mayores en la sociedad. Y el compromiso adquirido ante Dios y dentro de la sociedad en que vivimos es el de preparar a los hombres y mujeres nuevos para vivir con dignidad, esa vida que les toca vivir. La preparación y dirección que debemos dar es la de que, como hombres y mujeres, nuestras acciones deben ser buenas. ¿Qué es lo que hace buena o mala una acción, una obra? Una buena acción es hacer la voluntad de Dios, lo que él quiere que hagamos, es mala cuando contradice esa voluntad divina- Una buena acción no es buena porque obedecemos o cumplimos con lo ordenado por alguna autoridad, sino cuando se cumple con ella la voluntad de Dios. Si nos dirigimos a cumplir con esa voluntad, todas nuestras acciones serán buenas, aunque se manifieste cumpliendo algún mandato o ley humanas. Por eso es importante para los que somos padres hacer conciencia en nuestros hijos de esta condición por la que sabrán si sus obras son buenas o malas desde que empiezan a tener uso de razón para que aprendan a distinguir el bien del mal y sepan que si algo es bueno o malo depende de si Dios lo quiere o no. Así probarán su amor a Dios que, al final de cuentas, es un reflejo de ese amor que ya se nos ha anticipado de su parte. Crearles esa conciencia desde niños es también una muestra del amor que les tenemos porque aceptar la voluntad de Dios no es una esclavitud, sino justamente lo contrario: "la verdad los hará libres". Así obedecerán a Dios cuando sean grandes y se estará anunciando y fortaleciendo el Reino de paz y justicia que es el amor divino. Esto es el Plan de Dios.
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5 de julio Domingo 14 Ordinario.
Del Evangelio según San Marcos (6, 1-6)
En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: "¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Que no es no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros sus hermanas?" Y estaban desconcertados. Pero Jesús les dijo: "Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, su parientes y los de su casa". Y no pudo hacer allí ningún milagro, solo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente. Luego se fue enseñar en los pueblos vecinos.
Comentario
En los tiempos actuales la tierra del Resucitado es ahora su Iglesia. Aquí vive, aquí enseña, aquí vivimos ahora sus hermanos y hermanas. Pero nuestra aceptación de su actividad desde la Eucaristía con su dinamismo transformante parece igualmente rechazado como en aquel entonces. ¿Qué milagros puede hacer, es decir qué transformaciones puede hacer, si no estamos dipuestos a dejarnos transformar el corazón y la mente, es decir el milagro inicial en nosotros? Si, como principio, somos nosotros quienes aceptamos ser transformados en lo más profundo. entonces el Resucitado que nos acompaña y que vive entre nosotros en la Eucaristía aquí, acá, en la tierra, podrá hacer milagros y abundantes. Es que el Señor, como en aquel entonces, necesita que se le acepte, que se le crea para que podamos ser enviados al mundo fortalecidos y con sabiduría y así, por nuestra manos, nuestro pies, nuestras palabras, nuestros gestos,Él siga haciendo milagros aún entre su familia, la Iglesia, Él sigue hablándonos con su palabra transformante en la celebración de la Santa Misa y alimentándonos de Sí mismo para comunicarnos su voluntad y el gozo de comunicarlo a los demás. Y no se va. Desde la Eucaristía, Él sigue acompañándonos como nuestro vecino, nuestro amigo, nuestro prójimo. ¿Queremos que el Señor obre milagros ahora? Hagámoslos junto a El.
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La Sagrada Escritura en la vida del Adorador Nocturno.
La Sagrada Escritura (o Biblia, como le llamamos normalmente) forma parte de nuestra vida como adoradores, de tal manera que no lo seríamos si prescindiéramos de ella. En nuestro encuentro con el Señor, cada vez que celebramos nuestras vigilias, ordinarias o solemnes, para lo cual nos ayudamos con nuestro Ritual, la Sagrada Escritura, como Palabra de Dios, se hace presente para que podamos entablar nuestro diálogo con Aquel que nos ama con amor infinito, ya sea con los salmos, las antífonas o las lecturas (la primera de cada turno). Pero no para ahí, porque todas las demás oraciones que forman parte de nuestra Liturgia, y que están también en el Ritual, aunque en sí no se les atribuye la denominación de "Palabra de Dios", sin embargo tienen como fundamento aquello que creemos porque lo hemos descubierto al buscar a Dios en la Sagrada Escritura con fe firme y confirmada por la Iglesia. Por eso el adorador nocturno tiene que ir a la Sagrada Escritura, para encontrarse con la Palabra de Dios, encarnada en Jesús de Nazaret y hecha Presencia Santísima en la Eucaristía, donde el Señor nos acompaña amorosamente para guiarnos a la Patria Celestial. El adorador nocturno, si quiere conocer qué espera Dios de él, tendrá que buscar en la Sagrada Escritura. Si quiere que alguien le hable del Señor a quien adora, canta, bendice, alaba y le da gracias, en cada vigilia y en el desarrollo de su vida, tendrá que ir a la Sagrada Escritura. Nuestro distintivo, con gran simbolismo así nos lo indica, cuando en la medalla al dibujo que simboliza la Eucaristía se le hace rodear de los símbolos de los cuatro evangelistas (ángel, águila, toro, león); porque la Sagrada Escritura nos habla de la Eucaristía y la Eucaristía nos envía a la Sagrada Escritura.
La Sagrada Escritura como verdad divina.
Es doctrina de la Iglesia que todo lo que está en la Sagrada Escritura ha sido inspirado por Dios, y por consiguiente, infaliblemente verdadero. Todos los libros que la iglesia recibe y propone como canónicos y sagrados han sido escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo.
En la manifestación de su bondad, Dios, para revelarse a los hombres, les habla en palabras humanas: "La Palabra de Dios, expresada en lenguas humanas, se hace semejante al lenguaje humano, como la Palabra del eterno Padre, asumiendo nuestra débil condición humana, se hizo semejante a los hombres" (DV 13).
El tema central de la Biblia es Cristo Nuestro Señor. (Jn 5, 39) y nos enseña el camino de la salvación y toda obra buena. Por narrar la historia de la salvación, de ninguna manera pretende enseñar ciencias. Por tanto, "toda la Escritura al ser divinamente inspirada es útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y consumado en toda obra buena" (II Tim 3, 16-17).
La Sagrada Escritura, inspirada por el mismo Dios y conservada con fidelidad y veneración por la Iglesia, contiene todos los elementos de la historia de nuestra salvación. Así como Cristo, Palabra de Dios hecha carne (Jn 1, 14), nos manifiesta el rostro de Dios (Cf. Jn 14, 9), así también, la Sagrada Escritura nos muestra a Cristo y de alguna forma nos comunica su acción, por ello se dice de la Escritura que es la Palabra viva de Dios: "eficaz y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu... y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón" (Hb 4, 12).
Preguntas de repaso:
1) ¿Seríamos adoradores verdaderos si no nos importara la Biblia? 2) ¿Contiene nuestro Ritual Sagrada Escritura? 3) ¿Quién ha inspirado la Sagrada Escritura? 4) ¿Quién es el tema central de la Sagrada Escritura? 5) ¿Para qué es útil toda la Escritura?
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La Intención Mensual: Julio 2009 "Por los jóvenes"
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Responsable: Rubén Robles Monge Vocal del Consejo Superior Arquidiocesano ¿Tiene comentarios? |
Adoración Nocturna Mexicana Consejo Superior Arquidiocesano de México |
Responsable: Rubén Robles Monge Vocal del Consejo Superior Arquidiocesano ¿Tiene comentarios? |
La Intención Mensual: Julio 2009 "Por los jóvenes"
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Página actualizada el: 2/7/09



La Sagrada Escritura en la vida del Adorador Nocturno.
La Sagrada Escritura (o Biblia, como le llamamos normalmente) forma parte de nuestra vida como adoradores, de tal manera que no lo seríamos si prescindiéramos de ella. En nuestro encuentro con el Señor, cada vez que celebramos nuestras vigilias, ordinarias o solemnes, para lo cual nos ayudamos con nuestro Ritual, la Sagrada Escritura, como Palabra de Dios, se hace presente para que podamos entablar nuestro diálogo con Aquel que nos ama con amor infinito, ya sea con los salmos, las antífonas o las lecturas (la primera de cada turno). Pero no para ahí, porque todas las demás oraciones que forman parte de nuestra Liturgia, y que están también en el Ritual, aunque en sí no se les atribuye la denominación de "Palabra de Dios", sin embargo tienen como fundamento aquello que creemos porque lo hemos descubierto al buscar a Dios en la Sagrada Escritura con fe firme y confirmada por la Iglesia. Por eso el adorador nocturno tiene que ir a la Sagrada Escritura, para encontrarse con la Palabra de Dios, encarnada en Jesús de Nazaret y hecha Presencia Santísima en la Eucaristía, donde el Señor nos acompaña amorosamente para guiarnos a la Patria Celestial. El adorador nocturno, si quiere conocer qué espera Dios de él, tendrá que buscar en la Sagrada Escritura. Si quiere que alguien le hable del Señor a quien adora, canta, bendice, alaba y le da gracias, en cada vigilia y en el desarrollo de su vida, tendrá que ir a la Sagrada Escritura. Nuestro distintivo, con gran simbolismo así nos lo indica, cuando en la medalla al dibujo que simboliza la Eucaristía se le hace rodear de los símbolos de los cuatro evangelistas (ángel, águila, toro, león); porque la Sagrada Escritura nos habla de la Eucaristía y la Eucaristía nos envía a la Sagrada Escritura.
La Sagrada Escritura como verdad divina.
Es doctrina de la Iglesia que todo lo que está en la Sagrada Escritura ha sido inspirado por Dios, y por consiguiente, infaliblemente verdadero. Todos los libros que la iglesia recibe y propone como canónicos y sagrados han sido escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo.
En la manifestación de su bondad, Dios, para revelarse a los hombres, les habla en palabras humanas: "La Palabra de Dios, expresada en lenguas humanas, se hace semejante al lenguaje humano, como la Palabra del eterno Padre, asumiendo nuestra débil condición humana, se hizo semejante a los hombres" (DV 13).
El tema central de la Biblia es Cristo Nuestro Señor. (Jn 5, 39) y nos enseña el camino de la salvación y toda obra buena. Por narrar la historia de la salvación, de ninguna manera pretende enseñar ciencias. Por tanto, "toda la Escritura al ser divinamente inspirada es útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y consumado en toda obra buena" (II Tim 3, 16-17).
La Sagrada Escritura, inspirada por el mismo Dios y conservada con fidelidad y veneración por la Iglesia, contiene todos los elementos de la historia de nuestra salvación. Así como Cristo, Palabra de Dios hecha carne (Jn 1, 14), nos manifiesta el rostro de Dios (Cf. Jn 14, 9), así también, la Sagrada Escritura nos muestra a Cristo y de alguna forma nos comunica su acción, por ello se dice de la Escritura que es la Palabra viva de Dios: "eficaz y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu... y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón" (Hb 4, 12).
Preguntas de repaso:
1) ¿Seríamos adoradores verdaderos si no nos importara la Biblia? 2) ¿Contiene nuestro Ritual Sagrada Escritura? 3) ¿Quién ha inspirado la Sagrada Escritura? 4) ¿Quién es el tema central de la Sagrada Escritura? 5) ¿Para qué es útil toda la Escritura?
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Algunas características del Adorador Nocturno.
-El Adorador nocturno, hombre o mujer, es entresacado por Dios de entre su Pueblo Santo para ser intercesor de sus hermanos.
-El adorador nocturno siente el gozo de estar con su Señor y Dios, en la Eucaristía, Nuestro Señor Resucitado, en tierna y amorosa compañía, una hora al mes, en su Vigilia ordinaria.
-El adorador nocturno, unido a Jesucristo Nuestro Señor, alaba y bendice al Padre; le canta, proclama su poder y gloria y agradece todo su amor que, en el Señor Jesús, en la Eucaristía, se nos da abundantemente.
-El adorador nocturno, cada mes, se presenta ante nuestro Dios Sacramentado y eleva hacia Él su suplica humilde, en grito silencioso, por las necesidades de sus hermanos en la Iglesia, sobre todo por sus pastores.
-El adorador nocturno confía en el Espíritu Santo, nuestro Señor y Dios. Se deja guiar por Él, para buscar su propia santidad y dar testimonio de amor entre sus hermanos. Es un evangelizador.
-El adorador nocturno trabaja con gozo y fuerza para fortalecer su Sección, tanto espiri-tual como materialmente, porque sabe que es semillero de vocaciones sacerdotales. Para muchos es el encuentro, la llamada y el envío.
-El adorador nocturno es signo de amor en su comunidad. Ora por los que no oran; pide fortaleza para aquellos que también oran; Pide perdón por aquellos que maldicen y blasfeman. Pide por todos.
-El adorador nocturno se siente privilegiado en el amor de Dios. Acepta con temblor el llamado porque sabe que el Señor le necesita para trabajar con Él en la labor de instaurar el Reino de Dios en el mundo.
-El adorador nocturno, mujer u hombre, conocedor de sus limitaciones como ser humano, puede fallar. Por eso también suplica a sus hermanos en el Pueblo de Dios, su propia oración por él, para permanecer fiel a su Señor que le ha llamado en este camino de la Adoración Nocturna, al final del cual encontraremos a Dios.
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5 de julio Domingo 14 Ordinario.
Del Evangelio según San Marcos (6, 1-6)
En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: "¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Que no es no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros sus hermanas?" Y estaban desconcertados. Pero Jesús les dijo: "Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, su parientes y los de su casa". Y no pudo hacer allí ningún milagro, solo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente. Luego se fue enseñar en los pueblos vecinos.
Comentario
En los tiempos actuales la tierra del Resucitado es ahora su Iglesia. Aquí vive, aquí enseña, aquí vivimos ahora sus hermanos y hermanas. Pero nuestra aceptación de su actividad desde la Eucaristía con su dinamismo transformante parece igualmente rechazado como en aquel entonces. ¿Qué milagros puede hacer, es decir qué transformaciones puede hacer, si no estamos dipuestos a dejarnos transformar el corazón y la mente, es decir el milagro inicial en nosotros? Si, como principio, somos nosotros quienes aceptamos ser transformados en lo más profundo. entonces el Resucitado que nos acompaña y que vive entre nosotros en la Eucaristía aquí, acá, en la tierra, podrá hacer milagros y abundantes. Es que el Señor, como en aquel entonces, necesita que se le acepte, que se le crea para que podamos ser enviados al mundo fortalecidos y con sabiduría y así, por nuestra manos, nuestro pies, nuestras palabras, nuestros gestos,Él siga haciendo milagros aún entre su familia, la Iglesia, Él sigue hablándonos con su palabra transformante en la celebración de la Santa Misa y alimentándonos de Sí mismo para comunicarnos su voluntad y el gozo de comunicarlo a los demás. Y no se va. Desde la Eucaristía, Él sigue acompañándonos como nuestro vecino, nuestro amigo, nuestro prójimo. ¿Queremos que el Señor obre milagros ahora? Hagámoslos junto a El.
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El Evangelio en lectura Eucarística |






Julio de 2009
POR LOS JÓVENES EN ESPECIAL POR LOS TARSICIOS E INESES
Los jóvenes en el documento de aparecida.
9.3 Los jóvenes
Los jóvenes y adolescentes constituyen la gran mayoría de la población de América Latina y del Caribe, por ello representan un enorme potencial para el presente y el futuro de la Iglesia y de nuestros pueblos como discípulos y misioneros del Señor Jesús. Los jóvenes son sensibles a descubrir su vocación a ser amigos y discípulos de Cristo. Están llamados a ser "centinelas del mañana", comprometiéndose en la renovación del mundo a la luz del plan de Dios. No temen al sacrificio ni a la entrega de la propia vida, pero sí a una vida sin sentido. Por su generosidad están llamados a servir a sus hermanos, especialmente a los más necesitados, con todo su tiempo y su vida. tienen capacidad para oponerse a las falsas ilusiones de felicidad y a los paraísos engañosos de la droga, el placer, el alcohol y a todas la formas de violencia. En su búsqueda del sentido de la vida, son capaces y sensibles para procurar descubrir el llamado particular que el Señor Jesús les hace. como discípulos misioneros, las nuevas generaciones están llamadas a transmitir a sus hermanos jóvenes, sin distinción alguna, la corriente de vida que viene de Cristo y a compartirla en comunidad construyendo Iglesia y sociedad. Por otro lado constatamos con preocupación que la juventud de nuestro Continente atraviesa por situaciones que le afectan significativamente: los efectos de la pobreza, que limitan el crecimiento armónico de sus vidas y genera exclusión; la socialización que con su transmisión de valores ya no se da prioritariamente en las instituciones tradicionales sino en nuevos ambientes no exentos de una fuerte carga de alienación; su permeabilidad a las formas nuevas de expresiones culturales, producto de la globalización, lo cual afecta su propia identidad personal y social. Son presa fácil de las nuevas propuestas religiosas y pseudo religiosas. La crisis por la que atraviesa la familia hoy en día, les produce profundas carencias afectivas y emocionales. Están muy afectados por una educación de baja calidad, que los deja por debajo de los niveles necesarios de competencia, sumado a los enfoques antropológicos, que limitan sus horizontes de vida y dificultan la toma de decisiones duraderas. Se ve una ausencia de los jóvenes en lo político debido a la desconfianza que generan las situaciones de corrupción, el desprestigio de los políticos y la búsqueda de intereses personales frente al bien común. Se constatan con preocupación suicidios de jóvenes. Otros no tienen posibilidades de estudiar o trabajar y muchos dejan sus países por no encontrar en ellos un futuro, dando a los fenómenos de la movilidad humana y la migración un rostro juvenil. Preocupa también el uso indiscriminado y abusivo que muchos jóvenes pueden hacer del mundo de la comunicación virtual, que brinda la tecnología actual.
Comentario
Verdaderamente los adolescentes y los jóvenes, hombres o mujeres, que ya van abriéndose paso a la vida son como dice el documento de Aparecida en su primera parte. Al final de cuentas, como cualquier ser humano son creación de Dios y de Él no puede salir nada malo. Sin embargo lo que se da, en la mayoría de los casos, es justamente lo contrario. ¿Se habrá equivocado Dios con esta nueva creación? De ninguna manera. Quienes no hemos cumplido con nuestro compromiso hemos sido nosotros, los adultos, ya sea como padres o como mayores en la sociedad. Y el compromiso adquirido ante Dios y dentro de la sociedad en que vivimos es el de preparar a los hombres y mujeres nuevos para vivir con dignidad, esa vida que les toca vivir. La preparación y dirección que debemos dar es la de que, como hombres y mujeres, nuestras acciones deben ser buenas. ¿Qué es lo que hace buena o mala una acción, una obra? Una buena acción es hacer la voluntad de Dios, lo que él quiere que hagamos, es mala cuando contradice esa voluntad divina- Una buena acción no es buena porque obedecemos o cumplimos con lo ordenado por alguna autoridad, sino cuando se cumple con ella la voluntad de Dios. Si nos dirigimos a cumplir con esa voluntad, todas nuestras acciones serán buenas, aunque se manifieste cumpliendo algún mandato o ley humanas. Por eso es importante para los que somos padres hacer conciencia en nuestros hijos de esta condición por la que sabrán si sus obras son buenas o malas desde que empiezan a tener uso de razón para que aprendan a distinguir el bien del mal y sepan que si algo es bueno o malo depende de si Dios lo quiere o no. Así probarán su amor a Dios que, al final de cuentas, es un reflejo de ese amor que ya se nos ha anticipado de su parte. Crearles esa conciencia desde niños es también una muestra del amor que les tenemos porque aceptar la voluntad de Dios no es una esclavitud, sino justamente lo contrario: "la verdad los hará libres". Así obedecerán a Dios cuando sean grandes y se estará anunciando y fortaleciendo el Reino de paz y justicia que es el amor divino. Esto es el Plan de Dios.
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